Durante años, la conversación sobre longevidad ha girado en torno a la dieta perfecta, el ejercicio ideal y los hábitos más eficaces para cuidar el cuerpo. Sin embargo, la ciencia ha ido revelando un factor igual o incluso más determinante: la calidad de nuestras relaciones sociales.
Estudios de larga duración, como el reconocido trabajo de la Universidad de Harvard iniciado en 1938, han demostrado que las personas con vínculos afectivos sólidos no solo son más felices, sino que también viven más y mejor. Según sus conclusiones, el éxito económico o profesional tiene menos impacto en la longevidad que la calidad de las relaciones personales.
HealthExperts. JULIO 2026 69