La temporada de calor crea condiciones que favorecen problemas digestivos tanto en niños como en adultos. Entre los sectores más vulnerables se encuentran adultos mayores, mujeres embarazadas, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades previas, aunque cualquier persona puede presentar molestias relacionadas con las altas temperaturas.
El calor altera el equilibrio digestivo
Uno de los principales factores de riesgo es la deshidratación. Cuando el cuerpo pierde líquidos, el sistema digestivo reduce su eficiencia y el equilibrio intestinal puede alterarse, provocando síntomas como inflamación, estreñimiento, diarrea, reflujo, náuseas o acidez.
Además, el calor intenso también genera un mayor desgaste físico debido a la disminución del volumen sanguíneo, lo que puede causar fatiga, taquicardia y debilidad. Estas condiciones impactan directamente el bienestar general y aumentan la sensibilidad del organismo frente a bacterias y microorganismos dañinos.
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JULIO 2026. HealthExperts