La importancia de revisar la etiqueta
Uno de los elementos más valiosos a la hora de elegir un yogur es la presencia del sello“ Cultivos Vivos y Activos”. Esta certificación garantiza una concentración mínima de bacterias beneficiosas por gramo al momento de la fabricación. También se recomienda buscar productos que especifiquen las cepas probióticas incluidas, ya que no todas ofrecen la misma eficacia.
A la par, conviene evitar los yogures con exceso de azúcares añadidos, que pueden contrarrestar parte del beneficio digestivo. Las versiones naturales, bajas en azúcar o sin edulcorantes, suelen ser las más adecuadas para un consumo diario.
¿ Importa la hora del día?
Según especialistas en nutrición, el momento del consumo tiene un impacto mínimo en comparación con la frecuencia. Lo relevante es incorporarlo todos los días, ya que muchas de las bacterias beneficiosas permanecen en el intestino solo temporalmente y requieren reposición continua. El yogur puede consumirse en desayuno, colaciones o como postre, sin perder efectividad.
La combinación ideal: probióticos + prebióticos
Para potenciar sus ventajas, combinar el yogur con prebióticos— fibras que alimentan a las bacterias buenas— es una estrategia sencilla y efectiva. Frutas como plátano y bayas, avena, linaza y cereales integrales ayudan a mejorar la diversidad microbiana intestinal. Incluso existen yogures enriquecidos con inulina u otras fibras prebióticas, ideales para quienes buscan un impulso adicional.
Elegir un yogur de calidad, con cultivos vivos, bajo en azúcares y complementarlo con alimentos ricos en fibra es una fórmula simple para mejorar la salud intestinal de manera constante y deliciosa.
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DICIEMBRE 2025. HealthExperts