En un mundo cada vez más acelerado, los snacks se han vuelto una herramienta cotidiana para mantener la energía y calmar el hambre entre comidas. Sin embargo, no todos los refrigerios son iguales. Entre las opciones más saludables, el edamame— vainas de soya inmaduras de origen japonés— destaca por sus beneficios para la salud intestinal.
Una fuente natural de proteína y fibra
El edamame se ha convertido en una elección inteligente para quienes buscan mejorar su digestión y controlar su apetito. Cada taza cocida contiene aproximadamente 18 gramos de proteína y 8 gramos de fibra, lo que ayuda a prolongar la saciedad y regular la microbiota intestinal. Además, su aporte calórico es moderado, con unas 188 calorías por porción.
Los alimentos ricos en proteína y fibra estimulan la liberación de la hormona GLP-1, que promueve la sensación de saciedad. Esta hormona, conocida como una“ versión natural del Ozempic”, también tiene efectos positivos sobre el metabolismo y los niveles de glucosa.
Un aliado de la microbiota intestinal
La fibra del edamame actúa como prebiótico, alimentando las bacterias intestinales beneficiosas. Además, contiene isoflavonas, compuestos bioactivos que algunos estudios vinculan con mejoras en el equilibrio de la flora intestinal, especialmente en mujeres.
Reemplazar snacks ultraprocesados por opciones como el edamame puede tener un impacto significativo en la salud digestiva y metabólica. La clave está en priorizar alimentos mínimamente procesados, ricos en nutrientes y fáciles de preparar.
Fácil de preparar y muy versátil
Una de las ventajas del edamame es su simplicidad: se puede calentar al vapor o en microondas y condimentar con sal en escamas o pimienta suave. También puede incorporarse en ensaladas, hummus, falafels o comerse tostado como snack crocante.
HealthExperts. AGOSTO 2025 81