Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 449
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19. La CVR considera que el PCP-SL llevó la ideología fundamentalista y la
organización totalitaria a sus extremos. En su acción subversiva se cons-
tata una trágica ceguera: ve clases, no individuos; de allí, su falta absoluta
de respeto a la persona humana y al derecho a la vida, incluyendo la de
sus militantes. El PCP-SL alimentó en ellos una vena fanática que se
convirtió en su sello de identidad.
20. La CVR ha constatado características terroristas del PCP-SL que se des-
plegaron desde un comienzo a través de «ajusticiamientos» realizados
con sevicia, prohibición de entierros y otras manifestaciones delictivas,
incluido el uso de coches-bomba en las ciudades.
21. La CVR encuentra asimismo un potencial genocida en proclamas del PC-PSL
que llaman a «pagar la cuota de sangre» (1982), «inducir genocidio» (1985)
y que anuncian que «el triunfo de la revolución costará un millón de muer-
tos» (1988). Esto se conjuga con concepciones racistas y de superioridad
sobre pueblos indígenas.
22. La CVR ha encontrado que el PCP-SL se aprovechó de ciertas instituciones
del sistema educativo como principal cabecera de playa y que, a través de
ellas, logró expandir su prédica y captar núcleos minoritarios de jóvenes
de uno y otro sexo en diferentes partes del país. Si bien ofrecía a los jóvenes
una utopía que les brindaba identidad totalizante, en el fondo los encerra-
ba en una organización fundamentalista y opresora a través de cartas de
sujeción a Abimael Guzmán Reinoso.
23. La CVR ha constatado que la prédica del PCP-SL pudo tener aceptación
fugaz, en razón de la incapacidad del Estado y de las elites del país para
responder a las demandas educativas de una juventud frustrada en sus
esfuerzos de movilidad social y de aspiración de progreso.
24. La CVR ha encontrado que el PCP-SL secundó las tesis maoístas y convir-
tió a las zonas rurales en el escenario principal del conflicto. Sin embargo,
no tomó en cuenta las necesidades y aspiraciones económicas del campe-
sinado, ni sus organizaciones propias ni sus especificidades culturales, y
convirtió, más bien, a los campesinos en «masa» que debía someterse a la
voluntad del partido. La disidencia individual en la «masa» llevó a
asesinatos y aniquilamientos selectivos, y la disidencia colectiva condujo
a masacres y arrasamientos de comunidades enteras.
25. La CVR ha establecido que la presencia del PCP-SL en los andes y la res-
puesta contrasubversiva del Estado revivió y «militarizó» viejos conflictos
intracomunales e intercomunales. Catalogó como «enemigos de clase» a
los sectores de la sociedad rural más conectados al mercado o a las redes e
instituciones regionales o nacionales, y decretó su destrucción. Su «guerra
campesina» contra el Estado se convirtió en muchos casos en enfrentamientos
entre campesinos.
26. La CVR ha constatado que la violencia extrema practicada por el PCP-SL
en las localidades rurales de los andes se extendió también a los centros
urbanos. Lima y otras ciudades fueron también escenarios complementa-