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Gaitero del Bao (Madrid, 1974), socio de la Galería Herrero
de Tejada.
El término simetría tiene su origen en el griego, cuyo sig-
nificado era ‘con medida’, y tiene su aplicación en la física,
la química e, incluso, en la música. Por supuesto, también
en el interiorismo. Por simetría, en términos decorativos, se
podría hablar de aquellos elementos similares en volumen
o tamaño que se posicionan en una sala de manera casi pa-
ralela. Habitualmente se aplica a complementos del hogar:
jarrones, sillones, esculturas o cuadros, entre otros.
Sobre una pared, tener una composición de piezas artís-
ticas colocados de manera simétrica es una tendencia cada
vez más habitual que tiene efectos positivos sobre la estéti-
ca global. Aporta armonía y puede llegar a ocultar algunos
defectos de los propios muros, así como resaltar el valor de
lo que se cuelga. Para ello, hay que crear una narrativa de
tamaños y temáticas de los cuadros.
“Lo más importante es encontrar una narrativa que ge-
nere cierto ritmo; este hilo conductor puede resultar simple,
por ejemplo uniformidad en el color, o más complejo, desde
un punto de vista temático o formal. Si hay una buena historia
detrás, no es tan difícil encontrar una simetría en cuadros de
diferentes formatos o técnicas”, cuenta Gaitero. Es decir, se
puede decorar una casa con retratos o paisajes, siempre y
cuando el orden entre ellos sea simétrico y se ajuste el peso
cromático entre las piezas. Buscar la simetría, creará un todo.
Pero la simetría, en un hogar, también puede ayudar a
dividir espacios en función de la arquitectura de la casa, la
luz o el uso que se vaya a hacer del espacio. “Colocando
pequeños grupos de piezas de manera simétrica, se pueden
crear microespacios que nos ayuden a generar ese desor-
den perfecto; si los cuadros están colgados simétricamen-
te en estos ambientes, ayudarán a controlar la dispersión”,
añade el galerista.