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Guía de
Orgullo
por Alejandro Piercy Vargas
Guía cuerpos desnudos, personas valientes
que se muestran en su mayor vulnerabilidad
mostrando gran fortaleza. Hablamos de una
desnudez física como una metáfora de la
desnudez emocional, símbolo de pureza física, moral y espiritual. Desprovistas de vestimentas, que marcan odiosas diferencias de
clases y categorías de otra forma inventadas,
fronteras entre nuestros cuerpos y el resto
del universo. Liberadas de las ataduras, las
personas nos entregamos y accedemos a
un estado superior. No se trata de pelarse el
rabo, se trata de pelarse el alma.
Los cambios políticos más profundos y duraderos siempre se inician desde los movimientos sociales. En Costa Rica estamos urgidos de tener un Estado laico para lograr
un balance kármico, la desnudez religiosa del
Estado e higiene de nuestra alma colectiva.
La vida se acaba en un instante y así mismo vuelve a comenzar, el Samsāra. El pueblo
pasa por una revolución tranquila, no violenta
e igualitaria. Demandas básicas que desde
hace años son exigidas como el cambio de
nombre y género de las personas trans en su
cédula, la unión civil entre personas del mis-
mo sexo, el matrimonio igualitario, derecho
a la adopción por parte de parejas homosexuales, acceso básico a servicios de salud sin discriminación y sensibilizados hacia
nuestras poblaciones y nuestras problemáticas, el fin del hostigamiento escolar, laboral
y de la discriminación en contra de personas
mayores LGBT, poco a poco las situaciones
van cambiando, pero las leyes no cambian la
realidad.
La desmitificación de la trans, homo y bisexualidad comienza en la escuela. Desde la
infancia es necesario educar sobre la sexualidad sin tabúes, llámese: el sexo biológico
(los órganos sexuales con los que nacemos),
la identidad de género (percepción subjetiva, la manera en que nos sentimos mujer,
hombre, o bien género no binario), el rol de
género (la manera en que actuamos como
hombres, mujeres, o géneros no binarios) y la
orientación sexual (hacia quién(es) sentimos
atracción sexual). Cada uno de estos aspectos es diferente, las personas somos como
copos de nieve, cada uno maravillosamente
distinto y perfecto en su composición única
e irrepetible. Es de mente pequeña catalogar