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Monólogo
Por S.M van Schie
¡Oiga! ¡Usted! Sí. Usted.
¿Se siente bien lo que hace? Acostarse con hombres diferentes. ¿La llena?
¿Se siente culpable? ¡Pecadora! Eso es lo que es. Una gran puta
y una pecadora. Al infierno va ir a dar por libre. ¿Qué se cree
usted? Debe ser recatada. Comportarse como una señorita.
¿Se siente sola? Ah, ¿y quién no? No es como que se va a
sentir menos sola después de tener a alguien en su cuarto
acompañándola toda la noche. Total y lo que quieren es metérsela hasta el fondo. Metérsela, venirse y listo.
¡Qué ingenua! Si usted los invita a venir a tomarse algo bien
sabe que lo que quieren es comenzar a calentarla y dejarla
lista para que le metan el pene.
Eso es lo que quieren todos los hombres.
¿Usted lo disfruta, estar en ese juego? Porque eso es lo que
está haciendo. Jugando un jueguito peligroso.
Trate de no quemarse. Usted suele salvarse por un pelito.
Ay pero está más flaca. Se ve muy guapa. Está muy bien. Beso
aquí, abrazo allá, le meten la mano por la blusa. Le meten la mano
por el pantalón. Le rompen un botón, le rasgan los pantalones.
¿Le excita que sus prendas de vestir se dañen a causa de un
hombre caliente desesperado por tocarle las tetas y la pepa?
Lo que quiere es que usted se moje. Que se sienta calientito.
Que él sienta que sirvió de algo. Que la pudo hacer disfrutar.
Que se regó. Squirt! Maldita palabra de mierda. La odio.