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PASAJE DE LA IGUALDAD FORMAL A LA IGUALDAD REAL

y a las elecciones femeninas. Si bien en teoría eran iguales ante la ley, no se reconocían las diferencias y desventajas. Entonces, la preocupación era la cantidad. En tercer lugar, describió la lucha por una representación significativa en todas las funciones de toma de decisiones en el ámbito político, desde las municipalidades hasta el poder ejecutivo, y no una representación superficial en las periferias. Nos encontramos hoy en esta tercera etapa, en la que importan no sólo la cantidad sino también la calidad.

A fin de ilustrar las barreras para la plena participación política de la mujer, observó que en México son pocas las mujeres que presiden comisiones legislativas. Y las que lo hacen suelen presidir comisiones dedicadas a temas que tradicionalmente se han considerado responsabilidad de la mujer, como poblaciones vulnerables, igualdad de género, derechos humanos, derechos de los niños, migración y cultura. Por otro lado, hay una llamativa ausencia en condiciones consideradas más masculinas, tales como las que tratan las relaciones exteriores, la seguridad, las fuerzas armadas o la economía.

Aseveró que no basta con que la mujer simplemente llegue a los Parlamentos nacionales.

Ahora es necesario generar condiciones para ejercer la responsabilidad política sin estereotipos de género que encajonen a las legisladoras en unas comisiones y las excluyen de otras, que las promuevan para ciertas candidaturas y las eliminen cuando se trata

de gubernaturas o de la Presidencia de la República

La Sra. Sauri destacó los cinco desafíos para superar el contexto mexicano que se mencionan a continuación:

· Consolidación del acceso a las bancas en la legislatura. Los

partidos políticos deben continuar siendo controlados para garantizar que no haya retrocesos en aquellos aspectos donde se ha logrado el avance de la mujer.

· Sustentabilidad de la participación política de la mujer. La

elección de las mujeres ya no debería ser un accidente ni una sorpresa afortunada. En el futuro, el género de un candidato ganador no debería llamar más la atención del público que el género del hombre que hoy ocupa el poder.

· Reconocimiento de las diferencias y desventajas que

enfrentan las mujeres que trabajan en política. Se debe asignar financiamiento suficiente para capacitar a las mujeres en el empoderamiento político.

· Aplicación de medidas de acción afirmativa para las comisiones

legislativas. El liderazgo de las mujeres no puede confinarse a cargos que sean extensiones de sus papeles tradicionales como madres y cuidadoras.

· La lucha por una cultura que respalde la verdadera igualdad

de género. Los testimonios de las participantes de este encuentro son una clara manifestación de la tarea crucial de luchar contra estereotipos dañinos que perpetúan las estructuras de poder que sostienen las desigualdades.

Al finalizar su intervención, la oradora indicó que “debemos continuar luchando para que los valores vinculados a la igualdad sustantiva y efectiva sean las que acaban dominando la convivencia social”.

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