ESPERANZA
Esperanza, una palabra que sin glasear, miedo puede provocar, dos palabras de una misma dicotomía, guardadas en un mismo compartimento.
En mi corazón sentía un burdo sentimiento, que más que arrear, mi fe empeñaba, además de un sol abrasador que mi tramo hacía roncear.
Fue un comienzo con un sabor insípido / más no estaba perdido / porque mi madre hacía de mártir / y aquello mucha gratitud me hacía sentir.
Aquel sol que mi carne abrasaba...
Esperanza que con una hoz el tiempo segaba. Por suerte mis padres hacían de frac, y Dios me hacía de quilla y al demonio apartaba.
Esperanza, sentimiento que sentí cuando con este camino kilométrico conseguí acabar. Después recibí el apabullante golpe del no poder trabajar y otra vez mi familia hizo de junco donde me pude apoyar.
Fue un comienzo con un sabor insípido, mas no estaba perdido, porque mi madre hacía de mártir, y aquello mucha gratitud me hacía sentir.
La frustración casi me volvió un lunático pero el amor de mi padre era único.
Él me dijo:” Dios responderá a tu plegaria, y una puerta llamada oportunidad el señor abriría”; sólo tenía que ser obstinado y sería recompensado.
Aunque seguía con la úlcera de en el paro estar, aunque con mi fiel botella de whisky ese sentimiento intentaba ahogar, desde la mañana hasta el color sepia del atardecer, me volví un hombre visceral con ganas de perecer.
Tenía ganas de, en la zarpas de la muerte, caer. Recurrí a la xilomancia y de nada me sirvió Solo aún más me deprimió.
Y la esperanza volvió y me acarició con las yemas de sus dedos; todo se solucionó y se acabó el enredo.
Trabajo, dinero y casa, todo lo que podía desear... Y así mi familia y yo conseguimos prosperar.
Tenía ganas de, en las zarpas de la muerte, caer / Recurrí a la xilomancia y de nada me sirvió / Solo aún más me deprimió.
Patrick Akpanaka 3 º C
43