9. CHABLÉ YUCATÁN
y representan algunos de los destinos más buscados del país. Además de Chablé Yucatán, está One & Only Mandarina, en Riviera Nayarit, que ocupa el puesto 23. El resort se encuentra entre la selva y el Pacífico, una combinación que se ha convertido en una de las grandes apuestas del lujo mexicano. En el 25 está Las Ventanas al Paraíso, en Los Cabos, que protagonizó uno de los mayores ascensos de la lista: pasó del 44 al 25 y recibió el WhistlePig Highest Climber Award. La cuarta propiedad mexicana es Maroma, en Riviera Maya, que ocupa el puesto 47. Entre los cuatro hoteles hay algo en común: todos construyen su propuesta alrededor del destino. La selva yucateca, el Pacífico, el desierto de Baja California Sur y el Caribe mexicano forman parte de la experiencia tanto como sus habitaciones, restaurantes o spas.
Un ranking que también reconoce nuevas formas de hacer hotelería Aunque Europa fue la región con más hoteles en la lista, con 21 propiedades, Asia le siguió con 18. América del Norte sumó seis, mientras que Sudamérica, África y Oceanía también tuvieron representación. Más allá de las posiciones, los premios especiales de este año pusieron el foco en temas como sostenibilidad, diseño y hospitalidad. Chablé Yucatán, por ejemplo, recibió el Bombay Sapphire Eco Hotel Award por iniciativas como el uso de energía solar, sus jardines mayas ka’ anche y la protección de la abeja melipona. La lista de 2026 deja así un mapa del lujo que va mucho más allá de las grandes ciudades: también está en la naturaleza, en la arquitectura, en la cultura local y, cada vez más, en la manera en que un hotel se relaciona con su entorno. México, con cuatro propiedades entre los 50 primeros y una dentro del top 10, forma parte de esa conversación.
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