Goals Magazine Enero 2026 | Page 25

En esta conversación, el actor se adentra en su afinidad por los personajes complejos, aquellos que funcionan como un espejo incómodo y, a la vez, como una especie de terapia. También abre el proceso íntimo detrás de Sobriedad, me estás matando, un proyecto que protagoniza, escribe y produce, y que hoy inicia su recorrido por festivales internacionales con una mirada cruda, ácida y profundamente humana sobre la adicción, la vulnerabilidad y las segundas oportunidades. Más que respuestas, Octavio Hinojosa ofrece reflexiones sobre el miedo, la madurez emocional, la paternidad y la necesidad de contar historias específicas para volverlas universales. Una charla que confirma que, cuando la ficción se hace con verdad, no solo entretiene: acompaña.
GS: Tu carrera ha transitado con fuerza entre series, cine, teatro y producciones internacionales. Mirando este recorrido, ¿ en qué momento sientes que tu voz actoral se consolidó y qué te exige hoy un personaje para decir que sí? OH: Siento que la voz se sigue consolidando. Es lo bonito de este oficio, nunca terminas de aprender ni de crecer. Creo que para que un proyecto me emocione tiene que tener un buen guión. Cuando un guión funciona lo sientes desde la primera lectura porque te atrapa y no puedes dejar de leer hasta terminar. Si a una buena historia le agregas un director con el que te ilusiona trabajar y actores que admiras para compartir escena se vuelve una trifecta perfecta. Eso es raro que suceda, pero he sido afortunado porque me ha tocado varias veces.
GS: Has interpretado tanto protagonistas como antagonistas en historias intensas y socialmente relevantes. ¿ Qué te atrae de los personajes complejos y qué crees que revelan— tanto del actor como del espectador— este tipo de roles? OH: Los personajes complejos te dan la oportunidad de vivir experiencias extremas que no son tuyas dentro de un lugar seguro. Creo que en la vida soy un soñador pragmático, entonces cuido mucho lo que hago y como lo hago. La ficción me permite tener libertades que en la realidad no me daría nunca. Creo que los papeles escogen a los actores y llegan a ti cuando estás listo para interpretarlos entonces en mi historia han revelado mucho de quien soy, quien quiero ser, y que partes de mi no me atrevo a ver. Es como ir a terapia. Siempre he dicho que cada personaje que he hecho me ha dejado una lección de vida. Y en cuanto al espectador creo que cada quien ve la ficción desde su entendimiento de la vida y el mundo y también se vuelve inevitable que proyecten sus propios miedos o deseos o sueños en las historias que consumen.
GS: Protagonizas, escribes y produces Sobriedad, me estás matando, un proyecto profundamente personal que además inicia su camino en festivales internacionales. ¿ Cómo fue habitar un personaje como Raffi desde tantos lugares creativos al mismo tiempo? OH: Cuando tienes un proceso de co-escritura como el que tuvimos con esta película, empiezas a hacer la tarea y la construcción del personaje desde la página. Raúl, Félix y yo estuvimos meses encerrados en el cuarto de escritores. Para cuando terminamos el proceso sentía que conocía perfectamente a Raffi, pero el truco aquí fue tratar a el personaje como a cualquier otro. Aunque Raffi viniera de un proceso creativo mío, había que construir mucho del personaje y prepararme emocionalmente para la interpretación. Me acuerdo que un par de semanas antes de empezar el rodaje ya no me dejaban hacer mucho de producción para que me pusiera a estudiar y a ensayar con mis compañeros.
GS: La película aborda temas como la rehabilitación, el rechazo, el amor y la madurez emocional. ¿ Qué conversaciones te gustaría que se abrieran en el público después de ver esta historia? OH: Todas las conversaciones son válidas si la gente está dispuesta al diálogo. Es una comedia negra que puede incomodar a muchas personas, porque tonalmente es
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