E
l haber podido compartir con los amigos del Miec las festividades del sexagésimo aniversario ha sido para mí motivo de profunda alegría. Una hermosa fiesta de la Memoria.
¿Qué seríamos los humanos sin la memoria?
Individuos obnubilados ante la pantalla donde se suceden las imágenes, el instante presente borrando el instante que pasó!
Gracias a la Memoria podemos decir que el MIEC, más allá de su actual apariencia, es también, y
podríamos decir, es sobre todo o es mucho más, la riqueza de sus sesenta años de existencia.
Hoy, el Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos, soportando las crisis de nuestra época,
dispone de un rico y bello bagaje promesa de una nueva primavera.
Bagaje común nutrido sobre todo por la dimensión Internacional, término que no en vano integra el
nombre del movimiento.
Esa es justamente la vida del equipo internacional que, hoy, tiene la misión de abrir para todos sus
miembros nuevos horizontes cultivando la riquísima experiencia latente en su memoria.
Por Magdalena Dourron
Asistente del Equipo Internacional
Desde 1978
MIEC Pax Romana | Boletín– Edición Especial | 2012-2013
www.imcs-miec.org
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