BERGMAN SOBRE SÍ MISMO
Ingmar Bergman
(1918–2007)
INGMAR BERGMAN, Nació en Upsala, Suecia, en 1918, y murió en la isla sueca de Faro en julio de
2007. Sólo por su filmografía, Bergman, galardonado con cuatro Oscar y la «Palma de Palmas» de Cannes, es sin duda uno los grandes creadores de nuestro tiempo, y la lista de películas que han dejado su
impronta en la historia del cine, de Fresas salvajes a Fanny y Alexander o Persona, no tiene fin.
Sus inquietudes encontraron también expresión en otras formas artísticas: además de director de teatro
y guionista, escribió memorias, como Linterna mágica (Andanzas 64 y Fábula 37); diarios de rodaje,
como los titulados Imágenes (Andanzas 159 y Fábula 156); y las novelas Las mejores intenciones (Andanzas 176 y Fábula 88), Niños del domingo (Andanzas 221 y Fábula 64) y Conversaciones íntimas
(Andanzas 340). Tusquets Editores ha publicado asimismo el guión de su célebre película Secretos de
un matrimonio y de su continuación, titulada Saraband (Andanzas 626).
“Cuando yo nací en el mes de julio de 1918 mi
madre tenía la gripe, mi estado general era malo
y me hicieron un bautizo de urgencia en el hospital. El viejo médico de cabecera vino un día de
visita, me miró y dijo: ‘Éste se está muriendo de
hambre’. Entonces mi abuela materna me llevó
a la casa de campo que tenía en Dalecarlia. Durante el viaje en tren, que en aquellos tiempos
duraba un día, mi abuela me fue dando de comer
bizcochos mojados en agua. Cuando llegamos
estaba casi muerto. Mi abuela encontró, sin embargo, un ama –una buena muchacha rubia de
un pueblo vecino- y, aunque me fui reponiendo,
tenía muchos vómitos y me dolía el vientre continuamente.
Sufrí además toda una serie de enfermedades
indefinibles; era como si no acabara de decidirme a vivir. Si me adentro en mi conciencia puedo
evocar con exactitud lo que sentía: el hedor de
las secreciones del cuerpo, las ropas húmedas y
rasposas, la suave luz de la lamparilla de noche,
la puerta entreabierta de la habitación contigua,
la profunda respiración de la niñera, pasos sigilosos, susurro de voces, los reflejos del sol en la
botella de agua. De todo esto me acuerdo, pero
no recuerdo haber pasado miedo alguno. El miedo llegó más tarde…
… Día tras día me llevaban o me arrastraban, gritando de angustia, al colegio. Vomitaba encima
de cualquier cosa, desfallecía y perdía el sentido
del equilibrio. Intenté abrazar y besar a mi madre,
pero me apartó con una bofetada. Las palizas
brutales de mi padre eran su argumento favorito.
Me pegó, y yo le devolví el golpe. Se tambaleó, y
acabó sentado en el suelo.
Llevaron a mi padre al hospital, para operarle de
un tumor maligno en el esófago. Mi madre quería
que yo fuese a visitarle. Le contesté que no te-
nía tiempo ni ganas. Mi hermano tenía escarlatina... (naturalmente yo esperaba que se muriera,
la enfermedad era peligrosa en aquellos días).
Cuando mi hermano abrió la puerta, le golpeé
con la garrafa en la cabeza. La garrafa se hizo
pedazos y mi hermano se desplomó mientras
la sangre brotaba de la herida. Alrededor de un
mes más tarde, me agredió sin previo aviso, y
me saltó dos dientes. Respondí pegándole fuego
a la cama mientras dormía.
Una o dos veces en mi vida he acariciado la idea
de suicidarme. La mayor parte de nuestra educación se basaba en conceptos tales como el
pecado, la confesión, el castigo, el perdón y la
gracia. Este hecho bien pudo contribuir a nuestra
sorprendente aceptación del nazismo. Se nace
sin objeto, se vive sin sentido... Y al morir, no
queda nada.
Ingmar: Madre, ¿qué pasó con nosotros?,
¿cómo nos arreglamos con el corazón partido,
con el odio reprimido?… ¿Por qué salió todo tan
mal?.. ¿Nos pusieron máscaras en lugar de rostros, nos dieron histeria en lugar de sentimientos,
vergüenza y remordimiento en lugar de ternura
y perdón?...No trato de buscar culpables…sólo
quiero saber el porqué de tantas miserias tras
la frágil fachada del prestigio social… ¿Por qué
fui yo incapaz de mantener relaciones humanas
normales?
Madre: Hijo, debes hablar de eso con alguna otra
persona. Yo estoy demasiado cansada.”
Ingmar Bergman,
Linterna mágica, Tusquets editores, 1988