Folleto Kinetoscopio cineclub | Page 12

COMO EN UN ESPEJO Sinopsis Durante un hermoso verano, un escritor, siempre demasiado ocupado y de temperamento frío y distante, va a pasar unos días con sus hijos, un adolescente y una joven con problemas mentales, que está casada con un médico que la cuida con gran ternura. Su estancia en la isla donde viven sus hijos desencadena una crisis que los afecta a todos, pero especialmente a él, porque toma conciencia de su incapacidad para darle a su familia lo que espera de él. “Así fue como ocurrió: en 1960 iba a hacer una película titulada Como en un espejo. Trataba de cuatro personas en una isla. En la primera imagen surgen de un agitado mar crepuscular. Yo quería, sin haber estado allí, que se rodase en las islas Orcadas. El productor, desesperado ante los gastos que se le avecinaban, puso un helicóptero a mi disposición para que inspeccionase rápidamente la costa sueca. Vi la costa y volví aún más decidido a rodar en las islas Oreadas. Una administración al borde de la desesperación mencionó Fårö. Fårö era una isla muy parecida a las Orcadas. Pero más ba­ ata. Más práctica. r Más accesible. Para terminar de una vez con las discusiones nos fuimos un tormentoso día de abril a Gotland para ver rápidamente Fårö y decidirnos definitivamente por las islas Orcadas. Un taxi desvencijado nos esperaba en Visby y nos llevó por entre lluvia y viento al muelle del transbordador. Tras una travesía movida llegamos a Fårö. Recorrimos la isla, envueltos en chirridos, por carreteras estrechas y resbaladizas que bordea­ an la costa. b En el guión había un buque naufragado encallado en tierra. Doblamos las rocas de un promontorio y allí estaba el buque, un cúter ruso para la pesca de salmón, exactamente como lo había descrito. La vieja casa tenía que estar en un pe- queño jardín de manzanos viejos. Encontramos el jardín, la casa podíamos construirla. Tenía que haber una playa pedregosa, y encontramos una playa pedregosa vuelta hacia la eternidad. El taxi nos llevó finalmente a las «raukas», las singulares formaciones rocosas del norte de la isla. Allí estuvimos in­ linados contra la tempesc tad, con los ojos clavados hasta las lágrimas en esos misteriosos ídolos que levantaban sus pesadas frentes hacia las olas y el horizonte que iba oscu­reciéndose. En realidad no sé qué pasó. Si uno quisiera ponerse solemne se podría decir que había encontrado mi paisaje, mi verdadera casa. Si se quiere ser divertido se puede hablar de flechazo. Le dije a SvenNykvist que quería vivir en la isla el resto de mi vida, que quería edificar una casa exactamente donde estaba el decorado de la película. Sven me propuso que mirase unos kilómetros al sur. Allí está la casa hoy. Se construyó entre 1966 y 1967. Ingmar Bergman, Linterna mágica, Tusquets editores, 1988