Preparatoria
Filosofía
Porque con ello establecía que, aun cuando las críticas
posmodernas de la capacidad humana de conocer sean correctas,
eso debe interpretarse no como la “muerte de la razón”, ni nada
por el estilo, sino como una auto-crítica de la inteligencia, de la
que puede salir fortalecida, más consciente de sus límites, menos
ingenua.
Por cierto, Habermas no piensa
que sea posible un regreso a las
ideas anteriores. No era posible
simplemente
desechar
las
críticas
de
Nietzsche
y
Foucault, y retroceder al yo de
la
Filosofía
cartesiana,
y
atrincherarse en él. (¿Te das
cuenta que es la primera vez que
decimos de un autor: “piensa”,
en lugar de “pensaba” o “pensó”?
Es
que
Habermas
-
afortunadamente - sigue vivo.
De hecho, artículos suyos son publicados a menudo en la prensa
alemana.) Pero tampoco podemos permitir que esas críticas nos
conduzcan al escepticismo absoluto, ni a la inmovilidad ante las
urgencias que nos presentan el mundo y la vida. Ni que invaliden,
por supuesto, nuestro interés por mejorar nuestras condiciones
de vida y las de nuestras comunidades.
Frente a las preocupaciones de Lyotard, Habermas afirma que si
bien se ha renunciado a lograr un entendimiento de la historia
como el que, ingenuamente, la modernidad creía haber alcanzado,
eso no implica que tengamos que renunciar a buscar los caminos
hipotéticos por los que podemos avanzar en la dirección que nos
marcan nuestros anhelos de prosperidad, concordia y desarrollo
63