“(…) el debate en torno a la cuestión de la dialéctica de la moda, se ha llevado a cabo, en las ciencias sociales y en la psicología, en estrecha relación con la así llamada transformación de la corporalidad. Y en efecto, la intersección entre la pertenencia y la individualidad, la permanencia y la transitoriedad( las dos contradicciones formativas que constituyen los fundamentos del fenómeno de la moda), ¿ dónde encuentra una manifestación más plena y al mismo tiempo mas intrusivamente visible que en nuestra continua maquinación sobre la representación de nuestros cuerpos, o por lo menos en la cantidad de reflexión y de energía que tendemos a invertir en ella?”
Zygmuntbauman
“ La cirugía estética sobre todo si se practica de forma reiterada es la manifestación más violenta y enmascarada de la tendencia a la automutilación oculta bajo la tapadera de la medicina oficial. El individuo no acepta su cuerpo tal y como es, y de forma paralela busca también una vía de escape para su necesidad de autodestrucción( que Freud denominaba Pulsión de Muerte).”
France Borel
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“ La persona puede satisfacer estas dos necesidades( pulsión de muerte y pertenencia) y al mismo tiempo sentirse parte de la cultura dominante, que quiere crear una forma de belleza sobre cánones preestablecidos e identificados como los mejores. La cultura dominante es, por lo tanto, el arma que legitima mediante la moda, la sinergia entre la autodestrucción y la humanización de la belleza, hacia el estereotipo de la belleza ideal”.
France Borel
“ La cultura contemporánea de la sociedad de consumo se rige por el precepto“ si puedes hacerlo, debes hacerlo”. La idea de no aprovechar las oportunidades disponibles para mejorar el aspecto del cuerpo( entiéndase: aproximarlo a la moda actualmente dominante) se plantea como algo repugnante, despreciable; tiende a ser ampliamente considerada como degradante, nociva para el valor y la estima socia de el“ culpable”. La conciencia de éste estado de cosas, es también como consecuencia, un golpe nefasto, humillante y doloroso, para la autoestima.”
Zygmuntbauman