Que el punto de vista del observador desciende en el de Doña Carlota, por lo que la vemos desde abajo, como sometidos ante la imagen
arrogante de esta dama. En cambio en el de su madre, estamos ubicados prácticamente a la misma altura.
El claroscuro del retrato de su madre, la severidad que trasmite la atmósfera tenebrista dada por el fondo en comparación con la luminosidad
del retrato de Carlota, los detalles del tapizado de la pared.
El tratamiento de la piel, la utilización de la luz como recurso pictórico para acentuar las arrugas del rostro y de las manos de su madre y por
otro lado, la suave luz que baña la piel de la joven modelo y que cubre parcialmente de sombra los ojos dándole a su mirada una nota de
encanto y misterio
La postura corporal de las dos modelos utilizada en la composición de cada cuadro.
La sobriedad de la primera y los detalles de las joyas y atavíos que adornan a la segunda.