Especial Fibromialgia: Soluciones holísticas a la Fibromialgia 1 | Seite 72
72
eSPECIAL FIBROMIALGIA
eSPECIAL FIBROMIALGIA
‘‘A mis hijos aún no les han puesto una inyección, apenas han
tomado antibióticos, desde los seis años no se ponen vacunas,
llevan una vida mucho menos toxica de la que llevé.’’
H
aciendo historia... fui una niña
muy sana y vital hasta el primer
año de vida. Según me contó
mi madre, a partir de ese momento mi
lucha con “las anginas” fue sin cuartel.
Fiebres elevadísimas hasta hacerme
convulsionar, muy delgadita hasta el
punto de que me cambian de residencia
pensando que era aquel clima donde
nací la causa de mis problemas. Pero
‘‘Había tratamientos
que me ponían aún
peor de lo que ya
estaba.’’
la seca y fría estepa castellana no
mejoró nada mi situación. Recuerdo
con pavor cómo todos los días acudía
el practicante a ponerme inyecciones
que dolían mucho muchísimo. Recuerdo
cojear. Finalmente me extirpan mis
amígdalas. Lo único que mejora es que
empiezo a engordar. ¡Felicidad para mi
abuela! Por lo demás contiguamente
faringitis, sinusitis… También recuerdo
las inyecciones de electopen durante
meses... y así hasta la edad adulta.
Mientras, yo desarrollaba una
sensibilidad especial para predecir
el tiempo hasta con quince días de
antelación. Yo sabía cuándo iba a
llover, cuándo había niebla, en fin...y
llueve y hay niebla; me diagnostican
de Reumatismo. Cuando salía ya
mayorcita, mis amigas querían
quedarse de pie en la barras de los
bares. Yo siempre buscaba un asiento;
me dolían las piernas, ¡pareces una
vieja! Me decían. Todo esto siendo
una mujer vital, trabajadora de hasta
catorce horas diarias, de dormir poco, y
muy optimista y alegre.
Tengo a mi primer hijo después de
luchar mucho por tenerlo. Nace de
cesárea; niño precioso y yo, ese mismo
día, dando paseos. A los cuatro meses
quedo embarazada por segunda vez;
en este caso es una hija. Cesárea
a término. Preciosa, grande; todos
éramos muy felices. Pero a los pocos
días yo no puedo con mi piel. En un
principio se achaca a la cesárea que
fue muy complicada (hora y media) y
que yo quedé muy débil. Pero el tiempo
transcurre y no puedo cogerla en
brazos, no puedo pelar una patata.
73
adaptarme, no he cambiado porque
todavía me siento muy mal cuando no
hago lo que yo creo que tendría que
hacer, no llego o lo que hago no es
como yo quisiera hacerlo...
No puedo abrir una botella. Algo
no iba bien...¿depresión postparto?
Tengo una gran ventaja, mi marido
es médico: a investigar. No es lupus,
no es artritis reumatoide, no es..., no
es...”hija eres un bicho raro”, “además
eres mala paciente, no te tomas lo que
te mandan”. Eso lo escuché hasta no
hacer ningún caso. Había tratamientos
que me ponían aún peor de lo que ya
estaba. Yo les decía a todos: “¿alguna
vez han tenido la gripe?” “Sí, claro –
me responden –Y”? “Pues que duele
todo, estás matao... “Pues imagínense
eso todos y cada uno de los días de su
vida desde antes de levantarse hasta
después de hacerlo. Y hoy duele el codo,
mañana la rodilla, pasado, los dedos del
pie...y sin fuerzas y tú queriendo hacer
y no poder... Es duro. Yo era afortunada.
Me comprendían, pero a cuántas
personas no se las comprende: se las
rechaza, porque una caricia…duele, y
mucho.
En la desesperación solo había una
cosa clara “esto NO VA BIEN ASI”. Nos
hablan de un médico naturópata. Nos
vamos a verle y el mismo, hasta que
no verifica mi estado de acidez, no
se lo cree, y se asusta y pone manos
a la obra...detoxificacion, nutrición
y complementos vitamínicos y
nutricionales son el inicio de mi actual
vida. A los quince días, me comienzo
a deshinchar, a poder mover mis
articulaciones con mucha más soltura;
acompaño con reflexología podal y
drenajes linfáticos; además, nos hablan
de “la terapia neural”. Me desinterfieren
las cicatrices de las cesáreas y otro
empujón en mi mejoría.
Mientras tanto, al ser profesionales
sanitarios, nos formamos en
homeopatía, nutrición, homotoxicología, terapia neural, reflexología
podal, flores de Bach y en todo aquello
que nos parece útil y que puede
funcionar...
Hoy puedo decir que hay días muy
buenos, días buenos, días malos y días
muy malos. Como casi todo el mundo,
pero incluso los muy buenos tengo
dolores, con los que convivo y adopto
y acepto. Me he adaptado a muchas
cosas. Esto no puedo, aquí no llego,
hasta aquí hago...
Hacer esto es un gran paso y no es
nada fácil cuando tú tienes una escala
de valores, unas autoexigencias y un
sentir desde siempre. Cambiar es muy
difícil y aún hoy sólo he conseguido
Al final te consuelas pensando que
esto es común a mucha gente y la vida
sigue... que soy muy afortunada porque
he conocido otro mundo más allá de
lo establecido por lo común y que de
ello se benefician mis hijos. A mis hijos
aún no les han puesto una inyección,
apenas han tomado antibióticos, desde
los seis años no se ponen vacunas,
llevan una vida mucho menos toxica
de la que llevé... Yo a sus años tenía
un acúmulo tóxico que hoy todavía no
soy capaz de eliminar, que anda por
mi cuerpo impregnado, dando vueltas,
buscando cómo escapar de mis tejidos
y a lo que yo atribuyo mis dolores, mi
cansancio...
Soy de la generación de los 60. Estaría
genial que alguien hiciera un estudio
de esta generación, caracterizada por
la extirpación de las anginas de forma
masiva y de la forma de tratarlas.
Nosotros en nuestra microencuesta
vemos cómo casi todos los que
pasamos por esta experiencia hoy
tenemos algún tipo de secuela...Pero
seguramente no gustaría...
Animo a todos a sentir lo positivo para
dejar en opaco lo negativo.
ÁNIMO.....Y CADA UNO ENCONTRARÁ
SU CAMINO.
‘‘Me comprendían, pero a cuántas personas no
se las comprende: se las rechaza, porque una
caricia… duele, y mucho.’’