¿Cuál es la misión que tenían los profetas en la antigüedad, y cuál es su relación con la actualidad?
En las escrituras encontramos que los profetas son y serán los anunciadores de la Palabra de Dios, elegidos y llamados directamente por Dios. Fue el Espíritu Santo de Dios quien los llamó y habló por medio de cada profeta del Antiguo Testamento, Siguió siendo igual en los tiempos del Nuevo Testamento y sigue siendo así en la actualidad, un profeta es un hombre llamado por Dios para ser Su representante en la tierra.
Los profetas reciben instrucciones de Dios para ser dadas a su pueblo, no hablan por iniciativa propia lo que les parezca, sino que su mensaje emite exactamente de lo que Dios les habla, un profeta no adivina el futuro, sino que llevan la palabra de Dios al pueblo, traen al pueblo del Señor la palabra viva y exigente de un Dios de amor, vida y justicia.
El profeta es una persona comprometida con su pueblo, y su vida espiritual. Un profeta se caracteriza por su compromiso con el pueblo o en nuestros tiempos con la sociedad en que vive, compromiso que lo lleva a luchar por cambiar todo aquello que es incoherente o no está acorde con el mensaje de Dios. Por eso, principalmente, es un hombre inspirado lo que significa que es consciente de que es vocero de Dios y que esta es una misión que va mucho más allá de él mismo, y que lo empuja hacia una transformación del mundo en que vive según los designios de aquella voz de Dios.
Siendo así el profeta antes de dirigirse al mundo por la palabra por la que se siente mandado, deberá tener, necesariamente una profunda experiencia de Dios. El profeta debe vivir en una íntima de comunión con Dios. Por esta experiencia posee la certeza de ser portavoz del mensaje divino dado por Dios.