Si partimos del hecho que la base de la sociedad es la familia, debemos estas bastante preocupados; ya que actualmente todos tenemos a alguien muy cercano (o en el peor de los casos es un caso personal) que sufre en carne propia la problemática de la violencia intrafamiliar, violencia que afecta la dignidad de cada uno de los miembros de la familia, tanto a mujeres, hombres, niños, ancianos en fin a todos.
La violencia intrafamiliar, la violencia doméstica o la violencia en el hogar constituyen uno de los principales factores de riesgo que atentan contra la dignidad humana, capaces de producir los perores efectos, sobre cada uno de los miembros del grupo familiar donde se llega a reproducir daño físico y psicológico sobre sus integrantes. La violencia intrafamiliar afecta a niños y niñas menores de edad, a mujeres y hombres, quienes asumen distintos roles, en ocasiones de agresor y en otras de agredido, implicados en situaciones conflictivas, muchas veces sin salida, los cuales se envuelven en una relación toxica de la cual es difícil salirse de ella.
Es un deber de todos tanto mujeres y hombres el manifestar nuestra condena y el más absoluto rechazo a este tipo de violencia, que se ha convertido en uno de los problemas más graves que tiene la sociedad y es la expresión más clara de discriminación que sufren las mujeres, los ancianos y los menores de edad.
La igualdad, la libertad y la independencia individual no serán posibles sin la eliminación de este tipo de violencia que se ejerce, Por este motivo, se hace necesario fomentar políticas de prevención y erradicación desde todas las instituciones públicas y privadas, incidiendo, sobre todo, en las edades más tempranas.
La violencia Intrafamiliar esta mal vista ante los ojos del hombre y sobre todo ante los ojos de Dios.
El matrimonio es la primera institución que Dios estableció entre las personas. Hombres y mujeres fueron creados ambos a Su imagen, como compañeros iguales con roles distintivamente diferentes. Un hombre es la cabeza, o autoridad, de su casa. Con esto viene la responsabilidad de ganarse el respeto de su familia y la comunidad. Dios le ordena a los maridos a amar a sus esposas y nunca tratarlas con dureza. El abuso infantil es también fuertemente condenado por Dios. Aunque la disciplina es importante, debe ser su propósito corregir y dirigir al niño a la justicia, no como una manera de sacar la ira injustamente. Dice la palabra de Dios: "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor."
Las víctimas de la violencia doméstica necesitan ser protegidas. Si una esposa está siendo abusada por su marido, necesita separarse de él mientras él recibe tratamiento por su violencia. Una vez que hallan recibido la ayuda espiritual necesaria para sanar su heridas , se hallan perdonado y hallan arrancado todas esas raíces de amargura que los llevaron a actuar violentamente , deberían hacer todo lo posible para conciliar y vivir en paz.
Esto sólo es posible si todos los integrantes de la familia están dispuestas a comprometer sus vidas a Cristo y a hacer a Dios la cabeza de su hogar. "El SEÑOR es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia.
"En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, SEÑOR, jamás abandonas a los que te buscan."