IoT: Riesgos para la Seguridad
Quince años más tarde, en Noviembre de 2007, surgía el concepto de Internet de las Cosas, ya que en ese
mismo año, unos meses antes, se había superado la cifra de objetos (la mayoría seguían siendo
ordenadores y servidores) conectados a Internet a la de las personas que habitaban el planeta. En menos
de diez años, esta cifra se ha multiplicado por varios cientos.
La seguridad en el ciberespacio ya estaba en alza, pero hubo que esperar hasta 2014 para concretar una
estrategia de Seguridad Nacional y de ciberseguridad dentro del informe de Seguridad Nacional.
Actualmente, nos encontramos bajo este marco legislativo vigente encabezado por el Consejo Nacional de
Seguridad que tiene referencia directa con el Ministro de Interior.
Los cambios más recientes en esta línea afectan a la propiedad intelectual, donde actualmente existe un
debate sobre sus limitaciones y características, y las vías a tomar para una mejor regulación de la misma.
En 2015, se empiezan a publicar artículos sobre las áreas más desprotegidas y sensibles que afectan a la
ciberseguridad. Así, aparecen rankings en los que ya de forma habitual encontramos el Internet de las
Cosas como concepto o aplicado en Hardware, Software y Periféricos de distinta función y tipología.
Existe un cambio de mentalidad que se puede apreciar desde el 2012, cuando expertos programadores
comenzaron a variar los vectores de ataque de infinitas formas. Cada vez se pone más a prueba la
seguridad en el ciberespacio e incluso en ocasiones se llega a dudar de la capacidad de sus responsables
para igualar el ritmo al que crecen las vulnerabilidades. Cabe destacar el ejemplo del Biohacked, que
consiste en implantar chips en humanos, y que ha demostrado gozar de la posibilidad de pasar inadvertido
en los actuales controles de aeropuerto por ejemplo. También ha expuesto suficientes grietas en la
legislación actual como para permitir que esto pueda llevarse a cabo sin infringir ninguna ley.
Otro apartado que demuestra cómo a la legislación le está costando alcanzar el vertiginoso ritmo de
desarrollos del Internet de la Cosas, es la implantación obligatoria de ecall en los vehículos de la Unión
Europea. La instauración de este sistema implica la disposición de un sistema inteligente en vehículos que
realice una llamada de emergencia en caso de colisión. De esta forma, se disminuye así el tiempo de aviso
a los servicios de urgencias y atención, y aumenta, por tanto, las posibilidades de sobrevivir a un
accidente. Existió una primera intención de imponer su obligatoriedad en octubre de 2015. Sin embargo,
se ha visto retrasado hasta 2018 ante la imposibilidad de acometer en tan poco tiempo el gasto necesario
para cumplir con una normativa de esas características. La expansión del Internet de las Cosas es
desenfrenada, con números astronómicos que superarán los cincuenta mil millones de objetos conectados
allá por 2020.
Documento con nivel de seguridad Confidencial
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