El cantante, como consecuencia de haber escuchado que Paul McCartney escribió una canción desde arriba de un micro inglés, decidió que quien cuente la historia dentro de la canción, la haga como si estuviera volando, con una vista desde arriba, desde un lugar más tranquilo.
Desde que se obtuvo la base, hasta redondear la letra pasaron 3 años.
“Me acuerdo que para grabarla tuve que hacer 48 tomas. Cantaba media frase y me largaba a llorar.”, cuenta Schmidt.
Finalmente eligieron una toma en donde todo eso no se notó. Y el cantante sostiene que fue la canción más difícil de hacer, pero también la mejor que hicieron.