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mercado latino | ENERO 2019
pues dañarían el cultivo de ciertas
especies de frutas y hortalizas. Una
situación similar sufriría la pesca, ya
que ciertas poblaciones de peces
podrían migrar hacia aguas menos
cálidas en el norte del hemisferio.
Todo esto lleva a que el gobier-
no de Shinzo Abe considere al
medioambiente como uno de los
puntos más importantes tanto en
su agenda nacional, como en los
foros multilaterales.
Sin embargo, los japoneses y
sus instituciones ambientales no
son novatas en tomar acciones por
el clima, ya que la contaminación
del aire producida por los combus-
tibles fósiles en los grandes centros
urbanos, ha sido un problema a
solucionar desde la década de los
sesenta. La polución era producida
por los autos, las centrales eléctri-
cas y las emisiones industriales, que
durante los años noventa produ-
cían niveles de dióxido de carbono
que superaban las mil toneladas
métricas al año, lo que significaba
que en 1990 cada japonés producía
8,8 toneladas métricas de dióxido
de carbono al año.
Tales niveles de contaminación
ambiental ocasionaban severas
enfermedades en la población,
que iban desde bronquitis crónica,
asma bronquial, hasta demencia.
La rápida industrialización del país
nipón generaba altos ingresos en
la población, por una parte, pero a
costas de su salud que empeoraba
con el paso de los años producto
de las emisiones de las industrias,
los hogares con más acceso a
Tales niveles de contaminación ambiental ocasionaban severas enfermedades en la
población, que iban desde bronquitis crónica, asma bronquial, hasta demencia.
bienes y al transporte basado en
combustibles fósiles.
IMPORTANCIA DE LAS
INSTITUCIONES PARA EL
CUMPLIMIENTO DE LAS
EMISIONES
La abrumadora condición de
contaminación ambiental y dete-
rioro de la salud en la población
comenzó en la década de los
sesenta, donde se producía el
fenómeno de la lluvia ácida en gran
parte del país. Fue a finales de
de dicha década que el gobierno
decidió poner fin a la polución con
la aprobación de la Ley Básica de
Control de la Polución Ambiental,
promulgada en 1968. Aunque se
sabía que el logro de resultados
sería lento, había que comenzar en
algún momento. Cierto es que el
año 1973 las alertas de densidad
de óxido alcanzaron su peak con
328 partículas por millón, sin em-
bargo a partir de 1986 estos niveles
disminuyeron a 85, siendo signifi-
cativas las reducciones llevadas a
cabo en Tokio y Osaka.
La ley para el control de la polu-
ción fue la base para que otras le-
yes subsecuentes, promulgadas en
décadas posteriores, contribuyeran
en la actualización de las medicio-
nes. Sin embargo, su sentido más
inmediato fue la regulación de to-
dos los elementos que generaban
contaminación ambiental y con-
centraban polución, desde fábricas
hasta autos particulares. Para ello,
fue necesaria la creación de indica-
dores de medición que permitie-
ron recoger información sobre los
principales agentes contaminantes,
pero también los lugares donde se