xtraviada”, “Mundo nocturno”, “Al agua, patos”, “No es lo que parece”, así
como “Títeres e historias: el teatro para todos" y “Salvemos a nuestros
monstruos” (Becario FECA), etc.
Dos de sus muñecos –de una obra que realizara con su esposa Lupita
Zaragoza-, pertenecen actualmente a la colección del Museo de Historia del
Títere en México, de Juan Carlos Nuño, donadas junto a varios títeres
realizados por estudiantes y maestros de la Licenciatura en Teatro de la
Universidad de las Artes de Aguascalientes.
VII.
Cuando le interrogué acerca de sus planes teatrales a corto plazo, me dice:
“Por el momento estamos colaborando con el Instituto de Transparencia
del Estado de Aguascalientes, con un proyecto de protección de datos
personales, a través de un montaje teatral dedicado a niños de pre-escolar
y primaria de nuestro estado. Y mantener cortas temporadas de nuestro
teatro de títeres.”
Que continúe durante muchos años su labor como académico y como
artista, que su obra crezca en experiencia y nuevos conocimientos, que
como artista continúe actualizando la mirada, pero –sobre todo-, que siga
siendo un excelente ser humano y un niño eterno. Para aprendices
incultos, dirigentes amargados, promotoras tendenciosas, satélites
temporales y gente que nada tiene que ver con el alma pura del títere, ya
hay huacales repletos. Así que hay que defender a los artistas y educadores
genuinos. “Honrar, honra”, al decir de Martí./
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