Has tomado cursos con gente muy importante en el arte de los
títeres como es Converso, Curci, Alain Lecucq, con Diego Ugalde,
y Edwin Salas, ¿qué te significaron esas experiencias, en lo
estético, en la forma de trabajar en el títeres, y tu apreciación del
mismo?
Son experiencias que me han dejado mucho, cada uno de ellos ha
sido generoso transmitiendo sus conocimientos. Del maestro
Converso me gusto ver todo el respeto que tiene hacia su trabajo,
hacia el público, sobre todo al infantil, el amor que le tiene a su
profesión, que se refleja en sus espectáculos pues son redondos
en el sentido de que nada sobra, tienen unidad estética. También
aprendí de su capacidad de meter de lleno al espectador en la
ficción donde todo es posible. Entendí la importancia de
transmitir vida a los títeres, lo cual se logra con el entrenamiento,
y del tener una buena historia, algo que decir, si no hay que decir
se puede tener un títere muy bonito pero no hay más.
Del maestro Curci me gusta su metodología, la forma en que se
organiza al momento de crear una obra. Me hizo pensar en el
objeto a desarrollar, y en las características que debe tener para
lograr transmitir lo que se quiere.
Retomo de él la importancia de partir de una técnica y de tener
claros los principios básicos en cuanto a animación. Con él hice
consciente mi proceso de construcción al momento de elaborar
un proyecto.
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Alain me dejó una reflexión acerca de lo “sencillo” que puede ser
hacer un espectáculo de títeres, y lo pongo entre comillas porque
me refiero a la estética, al recurso físico, es decir tan sencillo
como hacer títeres de papel donde solo requerimos de una hoja
en blanco, colores o quizás solo blanco y negro. De lo que nunca
podremos prescindir es de una idea clara…siempre llegamos a la
pregunta clave... ¿qué quiero decir?
De los maestros Diego Ugalde y Edwin Salas aprendí
de sus métodos de trabajo, a pesar de no haber en
México una escuela de títeres a nivel institucional,
ellos han logrado una estética que los representa
debido a su trabajo constante y dedicación.
Con Diego Ugalde aprendí sobre otras técnicas de
elaboración de títeres en específico: la técnica
tradicional de sombras turcas. Tengo muy presente
los materiales que usamos para elaborar estos
títeres, por ejemplo la piel de vaca que se usaba por
su transparencia y resistencia.
El respeto con el que Diego me transmitió esta
técnica me hizo en su momento reflexionar en que el
mundo de los títeres no solo es contar historias,
también es conservar tradiciones y/o transmitir
conocimientos sobre una cultura.
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