profesional, fueron dos cosas las que me motivaron a
entrar en esto: una clase optativa de animación de
títeres y un espectáculo que vi en el Festín de los
muñecos: La vuelta al mundo en 80 días de Fernán
Cardama.
Duranguense de nacimiento, ¿cómo se desarrolla el
arte del teatro y los títeres en tu Estado? ¿Hay
propuestas y espacios para estas disciplinas? ¿Existen
muchas o pocas compañías?
El teatro en Durango es complicado, hay pocas
compañías y son contadas las que han logrado
mantenerse de manera constante, no existen muchas
opciones para la profesionalización, han surgidos
intentos también por generar espacios independientes,
pero a la fecha son pocos los que se mantiene en
funcionando como centros culturales que albergan
diversas disciplinas, no precisamente como un foro
teatral. Sin duda las políticas culturales no han sido las
más acertadas y desafortunadamente los grupos tienen
que depender de los institutos de cultura para
subsistir. Sobre las compañías de títeres nos sobran dedos para contarlas,
son muy pocas y más pocas aun las que se han mantenido firmes,
afortunadamente hay gente que ha hecho un excelente trabajo
trascendiendo a nivel nacional e internacional. Viviendo en Guadalajara te
das cuenta que al existir escuelas de teatro a nivel profesional genera un
movimiento artístico. Lo pude comprobar en Zacatecas donde fui invitado a
dar un taller el año pasado y me encontré con la sorpresa de que ya hay
una licenciatura en teatro, aun cuando tienen que revisar los programas de
estudios, incrementar la planta de catedráticos y realizar una serie de
cambios importantes y necesarios, ya existe algo que motiva a que surjan
pequeños proyectos que seguramente a corto o mediano plazo estarán
generando resultados. Eso hace falta en mi tierra, al igual que un cambio
en la forma que las instituciones públicas de cultura están trabajando, que
dejen de pensar y gastar en “entretenimiento” y prioricen estrategias
generadoras de herramientas para la profesionalización de los artistas
escénicos y también en ofrecer al público propuestas artísticas más que
entretenimiento y sensibilizarlos para que entiendan que esto es una
profesión y no se produce ni se vive de milagros o de buenas voluntades.
¿Porque e migras a vivir a Jalisco?
La carrera y la calidad de vida de la ciudad fueron un factor determinante.
Yo acababa de cerrar un ciclo dentro de la producción audiovisual e
inmediatamente se me presentó la posibilidad de aplicar para la
Licenciatura en Artes Escénicas en Guadalajara, sentí que era el momento
de retomar el teatro y aquí estoy, en una ciudad que me abrió las puertas,
que me hizo reencontrarme con el camino de los títeres y aunque nunca
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