Cuando los Beatles empezaron, el volumen de sus amplificadores no conseguía ser oído por encima de los gritos de la multitud. A principios de los 70, fabricantes como Marshall, Orange, y Sunn fundaron una industria que aumentó la tolerancia de los tubos de vacío, creando vastas posibilidades acústicas a través del ensordecedor rugido de las guitarras.
El sonido de la distorsión de la guitarra amplificada se convirtió en un signo auditivo clave para los géneros del heavy metal y el hard rock, además de agregar importantes connotaciones de potencia e intensidad emocional a la música.