El Uru Revista Nº 44 | Page 24

provechosas ofertas. La vida... La vida tironeando el cobre La tienda del judío pobre... Los judíos se fueron aclimatando a las costumbres del país, pero jamás renun- ciaron a sus tradiciones ni tampoco a sus creencias religiosas, que por el contra- rio, fueron revitalizando y fortaleciendo creando sus sinagogas donde se reúnen a rezar y celebrar su liturgia. Sostienen sus celebraciones y sus comidas tradicio- nales, que se preocupan de trasmitirles a las nuevas generaciones. Actualmente son muy pocos los judíos que habitan el barrio, los moradores ac- tuales son gentes de clase media, traba- jadores, empleados y obreros. Lo que si siguen conservando los judíos son los co- mercios y negocios de ventas mayoristas, que prosperan y se incrementan día a día. El corazón de Villa Muñoz está en los alrededores de la calle Emilio Reus y su epicentro, diríamos que es la calle Arenal Grande, desde Amézaga hasta la proa que está ahí donde se choca con la calle Inca, llegando a Domingo Aramburú. Arenal “comercial” prefiero la calle Libres antes que calle Blandengues La primera sinagoga se instaló en la calle Inca a una cuadra de la legendaria escuela Colombia, que por los años 60 se demolió para funcionar en un nuevo edificio, cons- truido especialmente, justo enfrente so- bre Inca esquina Blandengues. Si seguimos hasta Democracia nos en- contramos con un icono del barrio, el viejo Pag 24 el feriante cordial, la vecina habitual con la yapa contenta se va... Bar Restrepo donde solía correr la grapa con limón entre un truco de a cuatro o una partida de billar. Varias figuras del ambiente musical sur- gieron en Villa Muñoz, entre ellos Gas- tón Ciarlo, más conocido como Dino quien también le cantó al barrio “Cuando yo era muy chiquito, cantaba Dino, y a misa tenía que entrar, Iglesia de San Miguel ya nunca más me veras”. Esta Iglesia que también era Colegio, fue un mojón del barrio. Los límites entre Goes y Villa Muñoz son un tanto confusos e incluso se entremez- clan hasta ser casi una unidad. Comparten la Avenida General Flores, que también tiene su historia. Fue conocida como el Ca- mino de la Figurita. Era uno de los caminos de entrada a Montevideo. En el año 1866 pasó a ser Camino de Goes, en reconoci- miento a los hermanos Scipión y Vicente, que tenían un establecimiento en donde hoy se juntan Gral. Flores y Garibaldi y son considerados como quienes inauguraron la ganadería en nuestro país. El General Venancio Flores, al man- do de sus tropas, realizó su entra- da triunfal por este camino al regre- so de la llamada Cruzada Libertadora. Que de Libertadora no tuvo nada, mas bien todo lo contrario y por ese nefasto personaje el Uruguay perdió la mitad de su territorio a manos de los brasileños. Las carretas cargadas de frutos y ver- duras llegaban hasta la actual Plaza Cagan- cha para ser comercializadas. Ante el cre- cimiento de la ciudad en 1856 el gobierno de Gabriel Pereira dispone el traslado de este mercado a la periferia de la ciudad. Diez años después ante la importancia Deportivamente ambos barrios tienen mucho para decir, pero sin duda, los que más pesan son Sud América en Fútbol y el Goes en Básquet. La IASA, Institución Atlética Sud América, nació el 15 de febrero de 1914 en un café de Villa Muñoz, aunque con el nombre de Sud América Football Club, pero modifica en 1922 sus esta- tutos, tomando su actual denominación. Fachada principal del Mercado Agrîcola de Montevideo, el MAM, hoy completamente restaurado y convertido en un lugar de interês turîstico y comercial económica que adquirió la zona se inaugura un vasto mercado de frutos que englobaba en su seno a la Plaza de Carretas que tenía como límites a las actuales Calles José L. Terra, Marcelino Sosa, Yatay e Isidoro de María. Así nace el Mercado Agricola de Montevideo que le dio un auge tremendo al naciente barrio de Goes. Hoy cono- cido como el MAM lugar hermoso para visitar. Hace tiempo no venia por el barrio... Y está más Goes que nunca, Se abre el portón... el mercado se llena de luces, pregones sorpresas Los “buzones”, como se los llama, tam- bién, por la similitud del color naranja de su camiseta con los conocidos buzones del correo, que antiguamente abundaban en las esquinas de Montevideo, tiene una his- toria futbolística muy rica, alternando en primera y segunda división, pero dándole innumerables figuras al futbol uruguayo. Tres campeones del mundial de 1950 juga- ban para la IASA: Juan Burgueño, Oscar Omar Miguez y Alcides Edgardo Ghiggia, pero fueron muchísimas más las figuras que pasaron por el club, Oscar W. Taba- rez, Pablo Forlán, “Cococho” Álvarez, Al- cides “Cacho” Silveira, Antonio Alzamendi solo por nombrar algunas. El Club Atlético Goes fu fundado el 10 de abril de 1934 por un grupo muchachos que ya competían en la Plaza de Deportes Nª 2 tomando la denominación del barrio. Desde su nacimiento tuvo destacada tra- yectoria en la Federación Uruguaya, con varios títulos en su haber. Uno de los clá- sicos más importante y con más tradición del básquet uruguayo, es el que juega con su tradicional rival, el Club Aguada. Son Pag 25