provechosas ofertas.
La vida...
La vida tironeando el cobre
La tienda del judío pobre...
Los judíos se fueron aclimatando a las
costumbres del país, pero jamás renun-
ciaron a sus tradiciones ni tampoco a sus
creencias religiosas, que por el contra-
rio, fueron revitalizando y fortaleciendo
creando sus sinagogas donde se reúnen a
rezar y celebrar su liturgia. Sostienen
sus celebraciones y sus comidas tradicio-
nales, que se preocupan de trasmitirles a
las nuevas generaciones.
Actualmente son muy pocos los judíos
que habitan el barrio, los moradores ac-
tuales son gentes de clase media, traba-
jadores, empleados y obreros. Lo que si
siguen conservando los judíos son los co-
mercios y negocios de ventas mayoristas,
que prosperan y se incrementan día a día.
El corazón de Villa Muñoz está en los
alrededores de la calle Emilio Reus y su
epicentro, diríamos que es la calle Arenal
Grande, desde Amézaga hasta la proa que
está ahí donde se choca con la calle Inca,
llegando a Domingo Aramburú.
Arenal “comercial”
prefiero la calle Libres
antes que calle Blandengues
La primera sinagoga se instaló en la calle
Inca a una cuadra de la legendaria escuela
Colombia, que por los años 60 se demolió
para funcionar en un nuevo edificio, cons-
truido especialmente, justo enfrente so-
bre Inca esquina Blandengues.
Si seguimos hasta Democracia nos en-
contramos con un icono del barrio, el viejo
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el feriante cordial,
la vecina habitual
con la yapa contenta se va...
Bar Restrepo donde solía correr la grapa
con limón entre un truco de a cuatro o una
partida de billar.
Varias figuras del ambiente musical sur-
gieron en Villa Muñoz, entre ellos Gas-
tón Ciarlo, más conocido como Dino quien
también le cantó al barrio “Cuando yo era
muy chiquito, cantaba Dino, y a misa tenía
que entrar, Iglesia de San Miguel ya nunca
más me veras”. Esta Iglesia que también
era Colegio, fue un mojón del barrio.
Los límites entre Goes y Villa Muñoz son
un tanto confusos e incluso se entremez-
clan hasta ser casi una unidad. Comparten
la Avenida General Flores, que también
tiene su historia. Fue conocida como el Ca-
mino de la Figurita. Era uno de los caminos
de entrada a Montevideo. En el año 1866
pasó a ser Camino de Goes, en reconoci-
miento a los hermanos Scipión y Vicente,
que tenían un establecimiento en donde
hoy se juntan Gral. Flores y Garibaldi y son
considerados como quienes inauguraron la
ganadería en nuestro país.
El General
Venancio Flores, al man-
do de sus tropas, realizó su entra-
da triunfal por este camino al regre-
so de la llamada Cruzada Libertadora.
Que de Libertadora no tuvo nada, mas
bien todo lo contrario y por ese nefasto
personaje el Uruguay perdió la mitad de su
territorio a manos de los brasileños.
Las carretas cargadas de frutos y ver-
duras llegaban hasta la actual Plaza Cagan-
cha para ser comercializadas. Ante el cre-
cimiento de la ciudad en 1856 el gobierno
de Gabriel Pereira dispone el traslado de
este mercado a la periferia de la ciudad.
Diez años después ante la importancia
Deportivamente ambos barrios tienen
mucho para decir, pero sin duda, los que
más pesan son Sud América en Fútbol y
el Goes en Básquet.
La IASA,
Institución Atlética Sud
América, nació el 15 de febrero de
1914 en un café de Villa Muñoz, aunque
con el nombre de Sud América Football
Club, pero modifica en 1922 sus esta-
tutos, tomando su actual denominación.
Fachada principal del Mercado
Agrîcola de Montevideo, el MAM,
hoy completamente restaurado y
convertido en un lugar de interês
turîstico y comercial
económica que adquirió la zona se inaugura
un vasto mercado de frutos que englobaba
en su seno a la Plaza de Carretas que tenía
como límites a las actuales Calles José L.
Terra, Marcelino Sosa, Yatay e Isidoro de
María. Así nace el Mercado Agricola de
Montevideo que le dio un auge tremendo
al naciente barrio de Goes. Hoy cono-
cido como el MAM lugar hermoso para
visitar.
Hace tiempo no venia por el barrio...
Y está más Goes que nunca,
Se abre el portón...
el mercado se llena de luces,
pregones sorpresas
Los “buzones”, como se los llama, tam-
bién, por la similitud del color naranja de
su camiseta con los conocidos buzones del
correo, que antiguamente abundaban en
las esquinas de Montevideo, tiene una his-
toria futbolística muy rica, alternando en
primera y segunda división, pero dándole
innumerables figuras al futbol uruguayo.
Tres campeones del mundial de 1950 juga-
ban para la IASA: Juan Burgueño, Oscar
Omar Miguez y Alcides Edgardo Ghiggia,
pero fueron muchísimas más las figuras
que pasaron por el club, Oscar W. Taba-
rez, Pablo Forlán, “Cococho” Álvarez, Al-
cides “Cacho” Silveira, Antonio Alzamendi
solo por nombrar algunas.
El Club Atlético Goes fu fundado el 10
de abril de 1934 por un grupo muchachos
que ya competían en la Plaza de Deportes
Nª 2 tomando la denominación del barrio.
Desde su nacimiento tuvo destacada tra-
yectoria en la Federación Uruguaya, con
varios títulos en su haber. Uno de los clá-
sicos más importante y con más tradición
del básquet uruguayo, es el que juega con
su tradicional rival, el Club Aguada. Son
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