De Francia autorizó el asilo de los refugia-
dos, pero los internó.
Años después evoca Rodríguez de Fran-
cia con duras palabras aquel episodio: “…
viniendo después de tanto ruido, alboroto y
afectada valentía, ya que se vio arruinado
y perseguido de la muerte aun de los su-
yos por consecuencia de sus desórdenes,
locuras y desatinados procedimientos … he
gastado literalmente centenares de pesos
en socorrerlo, mantenerlo y vestirlo, habien-
do venido desnudo, sin más vestuario ni
equipaje que una chaqueta colorada y una
alforja”
El 5 de septiembre de 1820, concedido
el asilo, Artigas penetró en el Paraguay.
El General con la escolta es conducido
hasta la capital. Algunos de los negros
que lo acompañaban quedaron en los
yerbatales de la Candelaria, a ellos les
destinaron un terreno muy apto para las
actividades agrícolas.
El Pancho Ramírez enseguida pidió la ex-
tradición, “para que responda, en juicio pú-
blico, a las provincias federadas los cargos
que justamente deben hacérsele por ser la
causa de todos los males de la América del
Sur”. Ni siquiera se le contestó y el emisario
quedó preso.
En Asunción Artigas es alojado en un con-
vento. Todos los días mandaba el dictador
a uno de sus empleados a saludarlo y a
preguntar cómo iba. También lo visitó el se-
cretario de Francia, pero nunca lo recibió en
forma personal.
El 25 de diciembre el Dictador resuelve
internarlo en la Villa San Isidro Labrador
de Curuguaty, distante unos 250 kilóme-
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tros de Asunción y cerca de la frontera con
el Brasil. “El tesorero de Guerra le proveerá
competentemente de los efectos que pue-
dan ser útiles para el decente vestuario…”
Hay constancia de que le remitieron una lar-
ga lista de prendas y efectos. Además, se
dispuso pagarle una pensión (32 pesos por
mes, el sueldo de un ministro paraguayo).
Se le remitieron sumas periódicamente du-
rante 10 años; las dejó de percibir después
porque pudo atender a su mantenimiento.
ESCUELA “ARTIGAS” EN EL SOLAR DE ARTIGAS
ASUNCIÓN, REPÚBLICA DEL PARAGUAY
Sobran pues las evidencias de la hos-
pitalidad y generosidad del Dictador. Y
también sabemos que el nombre de Ar-
tigas siguió conservando el respeto y la
admiración del pueblo. Los paraguayos
lo llamaron Karay Guazú (el Gran Señor)
Curuguaty era una de los lugares por don-
de podían penetrar los brasileros que no
habían dado su reconocimiento al Paraguay
por lo que tenían apostados allí unos cuatro
mil combatientes. Tal vez por eso destinaron
allí al General…
Ansina, Manuel Martínez y tal vez un li-
berto llamado Montevideo lo acompaña-
ron en Curuguaty, donde Artigas se dedi-
có por largos años a la vida rural.
Pero también sabemos, cuenta el profesor
Machado, que su nombre no quedó borrado
ni perdió relevancia y relata lo sucedido al
comandante de Villeta, Melchor Brito, proce-
sado por estas palabras que se le atribuyen:
“No hay otro hombre capaz y adecuado para
sucederlo a nuestro Supremo Dictador… Si
hubiera elecciones yo votaría por Artigas”.
Leonardo Piccininno
noviembre 2019
Cuando asume Carlos Antonio López como primer presidente constitucional del Paraguay, dis-
pone el traslado del Prócer a la capital, a su propia quinta de Ibyrai, que hoy forma parte del
Jardín Botánico de Asunción. Artigas vivió allí sus últimos cinco años de los 30 que permaneció en
el exilio en tierras guaraníes.
El Solar de Artigas -una parte de la que fuera la quinta de Ibiray- fue donado a Uruguay por
el gobierno paraguayo el 25 de agosto de 1903 como una señal de gratitud, ya que nuestro país
devolvió a Paraguay los trofeos de guerra de la lucha de la Triple Alianza.
A su vez, nuestro país decidió fundar en el solar, el 28 de abril de 1924, la escuela que hoy
alberga a unos 340 alumnos de jardín, preescolares y niños de primero a sexto año, de los cua-
les el 20% son uruguayos, pero además concurren niños paraguayos y con ambas nacionalidades.
Sobresalen sus impecables túnicas blancas y moñas azules almidonadas, como vemos en la foto.
La escuela Artigas del Solar de Artigas es la única escuela pública uruguaya que se encuentra en
el exterior del país, en Asunción del Paraguay.
La escuela posee una alta consideración por su sistema educativo en el cual se educa en el idioma
guaraní, se incluyen tareas de investigación y también es parte de la red global del Plan Ceibal.
Aunque los alumnos de este centro siguen la malla curricular uruguaya, la escuela mantiene con
el Estado paraguayo el compromiso de incluir conocimientos del país, como geografía, historia,
guaraní.
La escuela posee un pequeño museo y en sus jardines se encuentra el legendario y añoso Ibira-
pitá que diera sombra al Prócer y que también podemos apreciar en la foto, rodeado de un grupo
de alumnos de la escuela.
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