El Uru Revista Nº 40 | Page 6

ENTREVISTA AL EMBAJADOR HECTOR LESCANO -Estamos en la casa del Embajador del Uruguay, donde amablemente nos reci- be el Dr. Héctor Lescano, para tratar de conocer un poco de la vida de este hombre más allá del político, militante y diplomático, quien con gran generosi- dad se nos muestra abierto, sincero y dispuesto a responder a todas nuestras inquietudes, sin guardarse nada, y co- mienza diciendo: -Nací un 13 de febrero de 1948, en Paysandú, pero la verdad es que vivimos siempre con la familia en Montevideo, así que tengo el afecto dividido entre dos pa- gos. Pertenezco a una familia en que éra- mos cuatro hermanos, soy casado, tengo tres hijos varones, el más chico, está acá con nosotros, uno vive en Montevideo, es sociólogo y es quien me ha dado mi única nieta, Manuela y el otro trabaja en Nue- va York. Tiene un pequeño restaurant con un socio. El Restaurant se llama Tabaré y muchos compatriotas lo conocen, tiene, por ejemplo, el menú impreso en la hoja Taba- ré, aquella vieja hoja que usábamos en el colegio. Fui a la escuela pública, después pasé a la privada e hice el preparatorio en el viejo y querido IAVA, y en el año 1966 ingresé a la Facultad de Veterinaria, soy médico vete- rinario, comencé una carrera docente con mucho entusiasmo y una gran vocación, en el área de la genética ganadera, lamenta- blemente la intervención de la Universidad en el 73 cortó ese vínculo. Estuve trabajan- Pag 6 do en cosas relacionadas con la profesión, trabajé en la Colonia Etchepare y en otros lugares. Como yo tenía el certificado “C” de fe democrática, no podía ejercer cargos pú- blicos, y en 1985 cuando se restauró la de- mocracia podría haber vuelto a la docencia, pero como fui electo Diputado, entendí que las dos cosas no eran compatibles y me de- diqué de lleno a la política. Estuve diez años en el parlamento inte- grando la Comisión de Ciencia y Tecnología y la de Presupuesto y Hacienda, estuve en el Senado y tuve el honor de ser asistente académico de dos Rectores de la Universi- dad, los ingenieros Brovetto y Guarga, es- tuve siete años y medio a cargo del Minis- terio de Turismo y Deporte y luego nueva- mente en el Senado hasta llegar acá donde tengo el honor de representar al país ante la República Argentina. Muy precoz empecé una militancia políti- ca, pues a los catorce años me incorporé al Partido Demócrata Cristiano, al que aún pertenezco. Siendo muy jóvenes viajamos a apoyar la candidatura del Dr. Matera, pe- ronista, que había sido autorizado por los militares y posteriormente se le quitó esa autorización, la formula la completaba el Dr. Horacio Sueldo, que era el referente de un pequeño pero significativo grupo De- mócrata Cristiano Argentino, con quienes aún mantengo relaciones de carácter aca- démico. Hoy acá en la Argentina hay mucho tra- bajo, tenemos una colectividad muy grande,