LOS BARRIOS DE MONTEVIDEO
HOY: LA TEJA
Por Aníbal Benítez
“¡Vamos! ¡Que la historia está cantando!
Con el ritmo de La Teja, con la fuerza de
La Unión”… esta simple, pero hermosa frase,
de la conocida canción de Raúl Castro y Jaime
Roos, está dando toda una definición del barrio que hoy nos ocupa. Si agregamos Diablos
Verdes, La Soberana, La Reina de La teja,
ya estamos hablando de murgas y carnaval
y si decimos ritmo, murgas y carnaval, entonces estamos seguros que mencionamos a
La Teja, barrio carnavalero por excelencia.
Barrio que se mueve al ritmo de su gente,
que habita una zona fundamentalmente industrial y obrera. Gente humilde, sencilla y
muy identificada con su terruño.
La historia dice que nació con el nombre
de Pueblo Victoria en homenaje a la reina de
Gran Bretaña, ya que su fundación, allá por el
año 1842, se debió a un inmigrante inglés.
Samuel Fisher Lafone, que había nacido en
Liverpool y tenía férreas convicciones protestantes,
Lafone había adquirido los terrenos a la sociedad formada por Francisco Juanicó y Andrés Cavaillon e instaló un establecimiento
saladeril modelo, que adquirió gran desarrollo
después de la Guerra Grande. El saladero de
Lafone tenía varios galpones, construcciones
y viviendas para sus obreros, cuyos techos,
imitando las construcciones de las Islas Británicas, eran a dos aguas y de tejas, razón
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por la cual, el pueblo tomó la denominación
popular de La Teja que todavía conserva.
El resto de los terrenos de Lafone, entre los
arroyos Pantanoso y Miguelete, se lotearon
y fue delineado en 122 manzanas por los agrimensores de la Comisión Topográfica, para
formar el mencionado pueblo.
Samuel Lafone fue considerado uno de los
capitalistas más progresista del siglo XIX,
sus actividades empresariales abarcaron los
rubros más diversos. En 1840 tuvo la iniciativa
de edificar el Templo Ingles, en 1836 formó
una empresa para fomentar la inmigración de
vascos franceses, en 1845 arrendó una de las
islas Malvinas; la pobló de ganado y estableció
una carrera de barcos desde Montevideo.
La creación de la Sociedad de Cambios, que
después se transformó en el Banco Comercial,
también se le debe a Lafone. Asi mismo ensayó
la explotación minera en la zona de Cuñapirú y
en sociedad con su hermano crearon en Punta
del Este la 1era. Explotación de lobos marinos
del país.
En 1914 el Varadero y los terrenos que
ocupaba el Saladero, fueron adquiridos por
el Estado y allí y en terrenos ganados al
rio, en el año 1934 se instalaría la planta
de ANCAP.
También, Lafone cooperó con lel gobierno de
la Defensa de Montevideo durante el trans-