El suceso fue que algunos o algunas“ graciosillos o graciosillas” los habían robado, quitado de sus lugares originales donde los había colocado la dirección de la escuela.
Hace poco se incumplió el reglamento del colegio
Hace poco tiempo en el colegio Rufino Blanco, en los baños del tercer piso sucedió algo impensable.
Estábamos la mayor parte de los alumnos y de las alumnas tranquilamente yendo al baño a la hora del recreo. Y entonces, al meternos en los pequeños baños, vemos algo que algunos y algunas no comprendieron bien.
Faltaban los embellecedores del interruptor de la luz.
Y algunos pensaron que estarían haciendo obras o arreglando la luz del baño. Otros y otras pudieron pensar que pasase lo que pasase ellos no tenían nada que ver y que era mejor no tocarlo no fuera a pasar algo malo.
Tuvieron que adoptar medidas de seguridad y se informó que tendrían que pagarlos si se llegaba a descubrir quién era quien los había quitado.
Las medidas de seguridad fueron simples, tenían que apuntar los profesores quien iba al baño y el tiempo que tardaba.
Pero como al día siguiente en el recreo ya volvían a estar en su lugar cada embellecedor, estas medidas no se llegaron a usar, y si la lista se llegó a imprimir, probablemente fue directamente a la basura de alguien o se guardó en un cajón por si volvía a desaparecer un embellecedor u otro desastre que pudiera haber en el baño.
Rocío Montes
Otros pensaron en las dos cosas.
Pero nadie imaginó en verdad lo que había pasado.