Su hija Agnes y su mujer estaban muy preocupadas y todos los días discutían con el rey,
al contrario de Amalia que defendía el rey y le gustaba mucho el cristal y el oro del palacio. Su
hijo Gonzalo se fue a viajar, intentando seguir su sueño, pues ya no conseguía vivir en lugar tan
desértico y sin árboles.
Los súbditos creían que el rey había hecho la tontería más grande de su vida, porque
estaba matando a los animales, acabando con sus alimentos y refugio. Antiguamente debajo
de los árboles los habitantes hacían picnics y se divertían muchísimo. Sin los bosques, el reino
perdió su belleza y riqueza, así que los súbditos se volvieron aún más violentos contra el rey
que muchas veces los había tratado mal y de forma injusta. Por lo tanto, el pueblo empezó a
hacer violentas manifestaciones y hasta quería matar el rey, porque él había muerto el reino.
Los habitantes hablaron con el rey, diciendo que lo mataban en la guillotina si no
plantase los bosques de nuevo. El rey puso los ejércitos a la puerta del palacio, intentando
impedir que la población entrase y lo matase.
El ejército consiguió parar el pueblo por algunas semanas, pero al final se quedó
exhausto y la población consiguió entrar. El rey se escondió entonces en una habitación
secreta en el palacio durante una semana.
En una noche muy oscura, cuando el rey aún se encontraba en esa habitación tuvo un
sueño en que los árboles hablaban con él y lo cortaban a ver si le gustaba. Él intentaba huir,
pero los árboles lo perseguían y lo cortaban de nuevo. El rey se despertó muy afligido y
miedoso y empezó a pensar en aquello que había hecho a sus bosques que eran tan bonitos y
umbrosos.
En la noche siguiente, tuvo otro sueño aún más terrible. Soñó que su hija Agnes estaba
muriendo de una enfermedad muy grave y no había medicinas, porque no había plantas para
hacer la medicina necesaria para curarla. Todas habían desaparecido con el corte de los
árboles. El rey intentó procurar la medicina, pero sin éxito. Además hacía un calor terrible y los
caminos sin árboles eran muy penosos, parecía que estaba caminando en el infierno. El rey
deseó el regreso de sus árboles y empezó a arrepentirse de su orden tan egoísta y dañosa para
todos.
Salió de su escondite, hasta porque sus provisiones se estaban agotando, y encontró
todos los habitantes a las puertas del palacio que esperaban el rey ansiosamente.
Agnes se dirigió a su padre, diciéndole una vez más que todo el mundo estaba infeliz,
que la fauna necesitaba de los árboles para supervivir y que había sido un hecho terrible para
todos.
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