El purgatorio de los ángeles
Prosa Poética
¡Bravo!, aplaudan con emoción. Después de las lápidas convivientes,
están sus socios benefactores. Un triángulo equilátero en busca de
adsorber las migajas del imperio reciclando todo lo desechable.
Este es el castigo de las ocho cabezas. Un episodio alterado del
embudo. La grandeza del océano también es una adicción
incontrolable. La fluidez del cortafuego asume el entorno de la
corriente almidonada. No entiende que los grilletes despejan cualquier
ecuación.
Por eso las piedras tienen sabor a misericordia. El vocablo del techo
ardiente mantiene las lágrimas sedadas en las murallas. Un sol oscuro
en la mirada gris de los acusados.