interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática.
De esta manera, a la edad de seis años abandoné una
magnífica carrera de pintor.
Había quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos
número 1 y número 2.
Las personas mayores son incapaces de comprender algo
por sí solas y es muy fastidioso para los niños darles
explicaciones una y otra vez.
Así, tuve que elegir otro oficio y aprendí a pilotear aviones.
He volado un poco por todo el mundo y, en efecto, la
geografía me ha servido mucho; al primer vistazo puedo
distinguir perfectamente China de Arizona. Esto es muy
útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.
A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con
multitud de gente seria. Viví mucho con personas mayores
y las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado
mi opinión sobre ellas.
Cuando me he encontrado con alguien que parecía lúcido,
he ensayado la experiencia de mostrar mi dibujo número 1
que he conservado siempre. Quería saber si era
verdaderamente un ser comprensivo pero siempre
contestaban: "Es un sombrero". Me abstenía entonces de
hablarles de la serpiente boa, de la selva virgen y de las
estrellas. Poniéndome a su altura, les hablaba de su mundo:
del bridge, del golf, de política y de corbatas. Y la persona
mayor quedaba contentísima de conocer a un hombre tan
razonable.
7