El Misterio de Belicena Villca El Misterio de Belicena Villca Edición 2017 | Page 586

¨El Misterio de Belicena Villca¨ de Piedra Entonces, como si tío Kurt me hubiese hecho la pregunta, describí en voz alta lo que veía: –Las estrellas son ahora dos flores de piedra; son dos padmas o lotos: Esther es el nombre de esas Piedras. Y las trece Runas se mueven y se asocian entre sí de incomprensible manera. Y las trece Runas forman un Signo que desintegra al remolino, al chaos confusum, y lo reemplaza por las tinieblas más impenetrables; sólo las flores de piedra han quedado en el Sulphur Philosophorum y ahora se precipitan al fondo de la matrix. 76 ¡Opus consumatum est! – ¡Posees ahora dos lapis philosophorum! –Dijo tío Kurt– ¡Tú has completado la Obra, por intermedio de la Virgen, porque tú has visto la Obra ¡Y tú has recibido el descensus spiritus sancti creator ¡Eres igual que Yo, y Yo soy igual que tú! ¡Naturalissimun et 77 perfectissimun opus est generare tale quale ipsum est! . De improviso caí en la cuenta que se habían acallado los rugidos, gruñidos y ladridos. Me volví bruscamente y busqué a tío Kurt con la mirada: no lo vi por ninguna parte. En cambio observé dos manchas blancas que se alejaban hacia el cielo. Agucé la vista y creí distinguir dos Jabalíes que huían presa del pánico, con el pelo erizado y gruñendo de terror. La Naturaleza se había aquietado y las nubes ectoplasmáticas ya no estaban sobre los cadáveres de los asesinos orientales. ¡Los Jabalíes eran las Almas de Bera y Birsa que huían hacia el Principio del Tiempo! ¿Había dado resultado el plan, al fin y al cabo, pese a la intervención de Avalokiteshvar