El Misterio de Belicena Villca El Misterio de Belicena Villca Edición 2017 | Page 583

¨El Misterio de Belicena Villca¨ Piedras del Desierto, las que llevan el Signo del Vril! ¡Y las Piedras Heladas por la Virgen de Agartha son también hombres-lobo que aúllan con furia incontenible! No exagero para nada si aseguro que el rugido que surgió en ese momento del lugar donde estaba tío Kurt, preguntando monótonamente “¿qué ves ahora?”, hizo temblar la tierra Yo describía cuanto veía sobre la superficie del aqua vitae de la garrafa, pero mis palabras habían adquirido una formalidad profética que se conformaba directamente en el inconsciente. Hacía tiempo que ya no razonaba lo que decía: simplemente expresaba lo que llenaba mi mente, que a esa altura no podía explicar si realmente lo veía o lo imaginaba. Lo que, claro está, no era producto de mi imaginación, era la trasmutación de tío Kurt y sus bestiales rugidos y aullidos; ni los dos Jabalíes ectoplasmáticos que, cada vez más nítidos y patentes, se materializaban sobre los cadáveres de los dos asesinos orientales. A los rugidos del hombre-oso, los Jabalíes respondían con el maldito zumbido apícola que también conocía ahora; más cuando el hombre-lobo aullaba, los Jabalíes se echaban a temblar presa del pánico, el pelo erizado de terror y gruñendo con desesperación. Y Yo, al percibir lo que ocurría a