El Misterio de Belicena Villca El Misterio de Belicena Villca Edición 2017 | Page 561
¨El Misterio de Belicena Villca¨
–... Aunque parece una locura, debo admitir que no carece de sentido. Bien Neffe;
supongamos que sea así: ¿y qué ganaríamos con ello? ¿Dónde estaría la diferencia de la
situación?
–Ahhh... –suspiré triunfante–. Tu pregunta obedece al hecho de que ni remotamente
consideras la posibilidad de atacar ¿no?
– ¿Atacar? Creo que sí te has vuelto loco –prejuzgó.
– ¡Sí! ¡Atacar, atacar a los Demonios! ¿Qué te pasa, tiito? ¿Los treinta y cinco años de
vacaciones forzadas te ablandaron? –me burlé–. Me acabas de aceptar que los Demonios, al
obrar como Sacerdotes, se transforman en seres humanos ¿entonces qué nos impide
ejecutarlos, cobrarnos con sus asquerosas vidas todo el daño que nos han causado?
–Pero cómo, Arturo, cómo haríamos eso. Dónde los hallaríamos –había dejado a tío Kurt,
virtualmente desconcertado, sin saber qué argumento oponer contra mi descabellada idea–. Y,
aun suponiendo que pudiésemos hacerlo ¿de qué nos serviría, de qué serviría a la Estrategia
de los Siddhas? ¿No acordamos, ya, que lo mejor sería seguir la pista de Noyo Villca, cumplir
el pedido de Belicena Villca?
–Shhhh –soplé, poniendo el dedo índice sobre mi boca en señal de silencio–. ¡Still!
Todas esas respuestas las obtendrás tú mismo, cuando conozcas el plan.
– ¿Q...qué plan? –interrogó con temor tío Kurt.
– ¡Mi plan! ¡El plan que tengo para atacar a los Demonios! Más no hablaré por ahora de
ello hasta que no concluya el funeral. Luego te lo explicaré y lo discutiremos.
Para nada convencido, tío Kurt movía la cabeza con cómica preocupación. De no
encontrarnos en circunstancias tan trágicas, me habría reído de buena gana de sus gestos,
con los que pretendía expresar que él era una persona seria que había caído en manos de un
dem