crepitante emitida por el cuerpo en evanescencia de Ronika.
—Debemos de haber llegado demasiado tarde. Esa cosa le ha succionado la
vida digital. Tal como ella nos advirtió que ocurriría.
—Podrías haber sido tú si llega a pasar un minuto más —añadió Bry son, y
lanzó a Michael una mirada como diciéndole que jamás superarían el haber
estado tan al límite.
Michael no respondió y volvió a centrar la atención en Ronika. La mitad de su
cuerpo había sido devorado, y las mariposas que le habían cubierto la cabeza
empezaban a alzar el vuelo. Permanecieron suspendidas en el aire a varios
centímetros de la mujer, para refulgir con un potente destello y luego
desaparecer por completo, sin dejar rastro. El rostro de Ronika no tardó en
desvanecerse para siempre.
A pesar de lo hipnótico de la visión, y a pesar de lo mucho que a Michael le
dolía la cabeza, se dio cuenta, de pronto, de que no podían perder ni un segundo
más. Miró a sus amigos y, sin mediar palabra, se pusieron de pie y echaron a
correr escaleras arriba, subiendo los peldaños de dos en dos.
Abandonaron el club antes de que nadie pudiera hacerles ninguna pregunta,
encontraron un portal y se elevaron de nuevo hasta el Despertar. Cuando Michael
salió del ataúd, tenía la cabeza como si un montón de escorpiones hubieran
anidado en su interior.