para jugar a eso.
Ronika parecía algo más tensa. Estaba nerviosa, y ellos lo percibieron en su
voz.
—Hay una trinchera en la zona central del campo de batalla, un punto débil
en el código. Si lográis hackear el programa para entrar por ese punto,
encontraréis el portal hacia la Senda. Eso es todo lo que sé. —La mujer se
levantó—. Ahora que hemos acabado, por favor, no olvidéis vuestra deuda. Me la
cobraré en algún momento.
—¿Qué ocurre? —le preguntó Michael, al tiempo que él también se
levantaba.
La mujer entrecerró los ojos.
—Puede que me hay a confiado demasiado a la hora de valorar nuestra
seguridad.
Mientras ella hablaba, Michael oy ó uno de los sonidos más espantosos de toda
su vida.
3
Se trataba de algo sobrenatural, entre un chirrido agudo y un aullido. Un grito que
parecía imposible de tan estridente, discordante y penetrante. Michael se tapó los
oídos con las manos y cerró con fuerza los ojos. Solo quería que parase.
Durante lo que tuvo que ser un minuto entero, el ruido le retumbó en el
cuerpo. Luego terminó.
Michael abrió los ojos y, vacilante, bajó las manos. Sarah y Bry son estaban
blancos como el papel, con cara de hallarse a punto de vomitar. Incluso Ronika
había dejado de ser la viva imagen de la serenidad.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Bry son jadeante.
—Lo que ha identificado tu localizador no era a Kaine —respondió Ronika—.
Kane ha enviado… otra cosa.
Empezó a oírse un rumor grave, que parecía proceder de todas partes al
mismo tiempo; hizo temblar la habitación donde se encontraban, hasta dar paso a
un largo lapso de silencio. Los cuatro se quedaron paralizados. A Michael le
avergonzaba reconocerlo, pero estaba esperando que Ronika les dijera qué hacer.
El chirrido volvió a invadir la atmósfera, penetrante y brutal. Michael se dejó
caer de nuevo en el sillón y se tapó los oídos con las manos. El ruido se acalló
antes esta vez, y el chico se levantó como pudo, y a no estaba dispuesto a seguir
confiando en su anfitriona.
—Vamos —dijo, señalando la puerta por la que había entrado Ronika—.
Larguémonos de aq…
Un nuevo estallido del horrible grito interrumpió sus palabras, pero Bry son y
Sarah captaron el mensaje. Empezaron a avanzar hacia la salida, si bien un ruido