EL JUEGO INFINITO | Page 29

estar rodeado de naturaleza. Una visión de la que no disfrutaba muy a menudo en la jungla de cemento cubierta por una capa de contaminación que llamaba hogar. Cuando llegó, Bry son y Sarah estaban esperándolo con impaciencia. —Más te vale que sea algo bueno —le advirtió Bry son—. Como para hacérselo encima. —¿Por qué te has puesto tan misterioso? —añadió Sarah. Michael y a no estaba tan asustado, estaba más bien emocionado por contar todo cuanto le había ocurrido desde que le habían echado el guante en el callejón. Un tanto preocupado por que alguien pudiera escucharlos, empezó su relato entre susurros, aunque no tardó en acelerarse para llegar a los detalles, hablando tan deprisa que apenas resultaba coherente. Sarah y Bry son se quedaron mirándolo con cara de confusión. —Hummm… Creo que tendrías que volver a empezar —dijo Bry son. Sarah asintió en silencio. —Desde el principio. Y habla como una persona normal. —Vale, bueno. —Michael inhaló una buena bocanada de aire fresco, aunque falso, y volvió a empezar—. Pues eso, y o iba caminando a coger el tren, ay er, para ir al colegio, cuando se me planta un coche delante y casi me arrolla. Luego salen esos pirados con pasamontañas negros de un salto y me meten a la fuerza en el asiento trasero. Bry son lo interrumpió. —Un momento, Michael, ¿has comido algo raro hoy ? Su amigo entornó los ojos. —No, tú solo escucha. —No le extrañaba que tuvieran sus dudas, pero estaba empezando a frustrarle mucho no lograr contar toda la historia. Tomó una nueva bocanada de aire y prosiguió, y cuando llegó a la parte en que la agente Weber descubrió que lo habían seguido y ordenó a sus guardias que se lo llevaran a toda prisa, Michael vio que sus amigos estaban tomándolo muy en serio. Terminó recordando las noticias tan horribles que había escuchado en el InfoBlog, la may oría de las cuales y a conocían por sí mismos. Permanecieron sentados en silencio, como mínimo, un minuto, mirando furtivamente hacia los árboles y arbustos que los rodeaban por si alguien hubiera estado espiándolos. Bry son fue el primero en hablar. —¡Vay a! ¿Por qué querrán pedir a tres adolescentes que les resuelvan los problemas? —He estado dándole vueltas a eso —repuso Michael—. La agente Weber dijo que también habría otros investigando. A lo mejor están buscando a los mejores jugadores y codificadores que hay a para darles la oportunidad de descubrir el escondite que Kaine se ha creado, sea cual sea. Creedme, no es coña. —Pero ¿cómo vamos nosotros a hacer algo que la gente de la SRV no puede