EL JUEGO INFINITO | Seite 27

seguiremos en cuanto hay áis descubierto dónde se esconde. Ay udadnos a resolver este problema y tendréis la vida solucionada, tendréis lo que queráis. Tenemos a otros buscando. Sed los primeros y seréis recompensados. Michael se dispuso a abrir la boca, aunque no sabía qué decir, pero ella y a se había vuelto de espaldas y estaba dirigiéndose de nuevo hacia el vestíbulo. —Vamos —dijo uno de los guardias. Tiraron de Michael en dirección contraria. 2 No regresaron al coche. Los guardias —que tampoco dijeron ni una sola palabra a Michael en todo el tray ecto—, lo condujeron por los incontables pasillos hasta salir por un edificio ruinoso y abandonado junto a una estación de metro, donde lo dejaron. Las personas iban y venían, los ray os de sol asomaban a través de una grieta entre las nubes, y el envoltorio de un caramelo surcaba el aire, planeando impulsado por la brisa. El mundo había vuelto a ser exactamente como antes, mientras que la vida de Michael había cambiado para siempre. Ir al colegio era en lo último que pensaba. Aturdido y asustado, el chico se encaminó hacia una cafetería y se compró la taza de café más grande que servían. Luego fue a la estación de tren y, desde allí, hacia casa. Lo primero que hizo fue citar a Bry son y Sarah para el día siguiente. Les dio información suficiente para que se interesasen; sabía que si les contaba demasiado no podrían dormir, e intuía que iban a necesitar todo el descanso del que pudieran disfrutar. 3 Michael cometió el error de ver el InfoBlog esa noche. Estaba solo, enroscado en la silla; sus padres no estaban en casa, y seguía sin lograr recordar cuándo regresarían. Helga solía acostarse cuando el sol se ponía. La pantalla de red se proy ectó desde su audiopad y quedó suspendida ante él, enseñándole todas las preocupantes noticias del día. Asesinatos, bancos en quiebra, desastres naturales. « Nada como las noticias que te levantan el ánimo antes de ir a dormir» , pensó con tristeza. Por lo general, esas situaciones parecían muy lejanas; eran cosas que les ocurrían a los demás. Pero, por algún motivo, todo le parecía algo más próximo después de su conversación con la agente Weber. Estaba a punto de quitar las noticias cuando empezaron a dar una que lo hizo cambiar de opinión. Una presentadora entrada en años hablaba sobre el último rumor que se propagaba por la Red Virtual como la pólvora: el ciberterrorista conocido con el nombre de Kaine. Con un movimiento rápido del dedo, Michael subió el volumen y se acercó a