seguiremos en cuanto hay áis descubierto dónde se esconde. Ay udadnos a
resolver este problema y tendréis la vida solucionada, tendréis lo que queráis.
Tenemos a otros buscando. Sed los primeros y seréis recompensados.
Michael se dispuso a abrir la boca, aunque no sabía qué decir, pero ella y a se
había vuelto de espaldas y estaba dirigiéndose de nuevo hacia el vestíbulo.
—Vamos —dijo uno de los guardias.
Tiraron de Michael en dirección contraria.
2
No regresaron al coche. Los guardias —que tampoco dijeron ni una sola palabra
a Michael en todo el tray ecto—, lo condujeron por los incontables pasillos hasta
salir por un edificio ruinoso y abandonado junto a una estación de metro, donde
lo dejaron. Las personas iban y venían, los ray os de sol asomaban a través de
una grieta entre las nubes, y el envoltorio de un caramelo surcaba el aire,
planeando impulsado por la brisa. El mundo había vuelto a ser exactamente
como antes, mientras que la vida de Michael había cambiado para siempre.
Ir al colegio era en lo último que pensaba. Aturdido y asustado, el chico se
encaminó hacia una cafetería y se compró la taza de café más grande que
servían. Luego fue a la estación de tren y, desde allí, hacia casa. Lo primero que
hizo fue citar a Bry son y Sarah para el día siguiente. Les dio información
suficiente para que se interesasen; sabía que si les contaba demasiado no podrían
dormir, e intuía que iban a necesitar todo el descanso del que pudieran disfrutar.
3
Michael cometió el error de ver el InfoBlog esa noche.
Estaba solo, enroscado en la silla; sus padres no estaban en casa, y seguía sin
lograr recordar cuándo regresarían. Helga solía acostarse cuando el sol se ponía.
La pantalla de red se proy ectó desde su audiopad y quedó suspendida ante él,
enseñándole todas las preocupantes noticias del día. Asesinatos, bancos en
quiebra, desastres naturales. « Nada como las noticias que te levantan el ánimo
antes de ir a dormir» , pensó con tristeza. Por lo general, esas situaciones
parecían muy lejanas; eran cosas que les ocurrían a los demás. Pero, por algún
motivo, todo le parecía algo más próximo después de su conversación con la
agente Weber.
Estaba a punto de quitar las noticias cuando empezaron a dar una que lo hizo
cambiar de opinión. Una presentadora entrada en años hablaba sobre el último
rumor que se propagaba por la Red Virtual como la pólvora: el ciberterrorista
conocido con el nombre de Kaine.
Con un movimiento rápido del dedo, Michael subió el volumen y se acercó a