El imperio romano ¿Como se formo y cuales era su jerarquia? | Page 6

La educación del pueblo

Ocho de cada diez romanos vivían en el campo, donde casi todo el mundo era analfabeto. Pero en las ciudades el panorama era muy distinto. Los muros estaban repletos de publicidad: eslóganes electorales, carteles de combates de gladiadores y anuncios de viviendas en alquiler. Sin duda, quienes escribían estos mensajes prácticos esperaban que un buen número de gente los entendiera. Había incluso grafitis en las calles. Las clases de educación primaria se impartían en la calle, con ayuda de pizarras, tablillas de cera, punzones y piedrecitas (que los romanos llamaban cálculos, de ahí el verbo calcular). Los niños (en la imagen, junto a un profesor) de las clases populares, si estudiaban fuera de casa, lo hacían solo hasta los doce años.

Una vida precaria

Para la élite romana, trabajar era de mal gusto. Artesanos (en la imagen, trabajadores del textil) y soldados, en cambio, estaban orgullosos de su oficio, hasta el punto de que solían alardear de él en sus lápidas. El salario de un pastor, un peón o un jornalero no bastaba para alimentar a una familia de cuatro personas, así que mujeres y niños trabajaban para redondear los ingresos de la casa. La precariedad era enorme. En el campo, una sola mala cosecha ponía en peligro la supervivencia de los campesinos. En Roma, el paro y los trabajos temporales estaban a la orden del día, aunque los ciudadanos siempre podían acogerse al famoso subsidio de cereales.

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