El Desván BDSM El Desván n.18 | Page 25

y corriente. — Además, hoy estas preciosa— Se sonrojó y él supo que conseguiría la confianza de una manera u otra. Solo tenía que jugar bien sus cartas. —De acuerdo. Me encanta la pizza—Contestó. —Perfecto, espérame cuando acabe tu jornada. —Claro. Björn se levantó y despidió. Dirigiéndose a su despacho miró en dirección a Marlene que había estado todo el rato observando, sonriéndole de manera socarrona, la mujer se giró apretando el puño, encolerizada. Si Björn quería jugar con la mosquita muerta, le dejaría. Acabaría llorando postrado a sus pies. Eso ella lo sabía Puedes encontrar el libro completo a la venta haciendo click en la imagen de la derecha 25