El Desván BDSM El Desván n.12 - febrero 19 | Page 7
de las personas a las que más amamos, mucho menos, a ocupar el primer lugar. ¿Por qué? ¿No es
deseable… o incluso, necesario?
Del sacrificio a la dependencia
Socialmente se nos enseña a hacer cosas por el otro, a darle prioridad dejándonos de lado. Culturalmente (y
en el caso de las mujeres con mayor fuerza), se promueve la abnegación y el sacrificio “en nombre del
amor”, sin darnos cuenta de que estamos construyendo trampas y cadenas.
¿Qué pasa si vivo mi vida pensando en ti, tratando de “hacerte feliz”, resolviendo tus necesidades a través
del sacrificio personal? ¡Claro! Lo que espero es, nada más y nada menos, que tú me correspondas,
estableciendo así relaciones en las que la regla implícita es “yo veo por ti y tú por mí”, es decir, “me pongo
en tus manos”.
Siguiendo esta fórmula, nos creemos la idea de que ver por uno mismo es egoísmo, ingratitud y hasta
crueldad. Sin saber reconocer nuestras necesidades, esperamos que otro las satisfaga, reproduciendo así,
de manera inconsciente, relaciones codependientes. Nos tornamos hambrientos de amor, atención y
reconocimiento. Seres que no sabemos, y hasta creemos que no debemos, autoproveernos. La
responsabilidad queda desterrada igual que la libertad del otro a quien encadenamos a nuestras carencias.
Hace falta fuerza, una buena cantidad consciencia y rebeldía para entender que existen otras formas de
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