El Desván BDSM El Desván n.12 - febrero 19 | Page 20
produce, pero la eyaculación no. Puede ser sorprendente al principio, dada nuestra asociación eyaculación-
orgasmo, pero el hecho físico es así de sencillo: el orgasmo, la sensación orgásmica, se produce en toda su
intensidad, pero el sistema genital no dispara la eyaculación, manteniendo el lingan la erección.
Habría que comentar que lo aquí expuesto se refiere al hombre, pero que requiere también la contribución
de la mujer. La mujer también debe ayudar con su actitud y una mente limpia de objetivos a que el hombre
no eyacule. Una mujer no centrada y dirigida a sus propios objetivos auto placenteros puede muy
fácilmente y sin remedio arrastrar al hombre hacia la eyaculación. La pareja tántrica se olvida de sus
placeres personales y se entrega a la propia energía y a la fusión en ella.
Hay una práctica muy efectiva para empezar a llevar control a esta zona del cuerpo y es la retención de la
micción al orinar: cuando se orina, en mitad de la micción, se corta esta, cerrando los músculos del perineo-
ano y reabsorbiendo, a la vez que se inspira hacia arriba, la energía hacia dentro. Esta práctica no tiene
ningún resultado negativo como se podría pensar, sino todo lo contrario, redunda a la larga en una sanación
y fortalecimiento energético de la próstata y del sistema genital en el hombre. La mujer también puede
realizar esta práctica que redundará en una mayor sensibilización y fortalecimiento de la vagina.
En la sexualidad extática, los tántricas se desligan completamente del hecho orgásmico, accediendo a un
nivel de lo que podríamos denominar "el éxtasis de la fusión". Cuando la energía se eleva al chakra del
corazón, se produce entonces la fusión del "dos en uno". Uno se ha fundido en el otro y ya no existen egos
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