El Desván BDSM El Desván n.12 - febrero 19 | Page 13
Al mismo tiempo, lxs malxs follan más, disfrutan del sexo. Mientras que lxs buenxs se enamoran, se entregan
al amor verdadero. ¿Dónde queda el sexo verdadero? Matrix y Trinity, por muy enfundados en pvc que
vayan, parecen no follar nunca; se aman platónicamente. En cambio, Merovingio es una insaciable máquina
sexual. Pero no sólo eso, también el follar conlleva desgracias en el cine. El mismo Merovingio ve como su
pareja Perséfone le desmonta sus planes por no saber contener su energía sexual. O en las películas de
terror de tipo masacre, ¿quién va a morir antes? La parejita que se aparta del grupo para ir a enrollarse por
ahí (sobretodo si están en un campamento abandonado o en un Cadillac en la cima de una colina). ¡Eso os
pasa por calentorrxs insaciables! Antes el primero en morir era el negro, pero eso ya no es políticamente
correcto. En El escándalo Larry Flint, el actor Woody Harrelson se encarga de recordárnoslo: en América el
sexo no es políticamente correcto, la violencia sí.
Son todos ellos mensajes sutiles, pero que van calando en la psique de las nuevas generaciones para
recordárselo: el sexo es malo; si te gusta el sexo eres mala persona y vas a pagar las consecuencias. Y
nosotrxs, los padres y madres contribuimos al, rápidamente, cambiar de canal cuando aparece una escena
de sexo. Al lanzar frases del tipo: no me extraña, ¿no has visto cómo iba vestida?
¿Realmente crees que el sexo es tan malo? En caso contrario, trata al sexo como te gustaría que te tratasen
a ti.
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