El Desván BDSM El Desván n.12 - febrero 19 | Page 11
¡El sexo es malo!
Ignasi Puig Rodas
Sí, es malísimo. ¿Lo dudabas? En nuestra cultura occidental europea el sexo es el peor enemigo de la
humanidad, peor que la contaminación, las armas nucleares o el ansia consumista. Y si lo es (hipotetizo) es
por ser uno de los pocos elementos en esta vida capaz de despertar las pasiones humanas, de canalizar
grandes dosis de energía. Y no hay nada que le dé más miedo a una estructura dominante que un pueblo
apasionado, lleno de energía. Nunca se sabe cuándo esa energía se va a convertir en descontento y
revuelta social. Es mucho mejor tener a un pueblo controlado, dócil, adormecido como un perro pintado
por Goya o una ama de casa hasta las cejas de antidepresivos.
Sea o no cierta esta fantaseosa teoría, el caso es que los
medios de comunicación, sutil e incansablemente, no paran de
enviarnos mensajes que reafirman la maldad del sexo. En las
películas, por ejemplo. ¿No os habéis fijado nunca que las
malvadas suelen ser esculturales y voluptuosas? Son lascivas,
de pechos turgentes y, a ser posible, con ropas ajustadas que
marquen sus muslos. Son devoradoras de hombres. Mientras
que las heroínas suelen ser más virginales, son guapas pero
esconden sus atributos de sexualidad. No hay más que ver las
diferencias entre una “chica Bond” de los buenos o de los malos. Golden Eye por ejemplo.
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