El Desván BDSM El Desván. 22 - Diciembre 19 | Page 24

—Mujer, no entiendo a que vienen tantas prisas. Foto: Just - Ada Me cogió de la mano y me arrastró hacia fuera, el taxi nos esperaba en la puerta. Tan solo fueron diez minutos lo que tardamos en llegar a una especie de casa, que no parecía un restaurante, pero opte por no comentar nada. Atenea fue en silencio todo el camino, solo miro dos veces el teléfono y mando varios mensajes. Su comportamiento era muy extraño, algo me estaba ocultando y ya empezaba a pensar que estaba allí por algo más que una simple cena. Entramos en la casa; un gran hall presidia la entrada, el suelo de mármol negro reflejaba nuestra propia imagen, una gran escalinata que debía de subir al segundo piso se perdía delante de mis ojos, muebles blancos y unos bellos cuadros de artistas diversos armonizaban con la estancia limpia y de sutil decoración. Tenía que reconocer que el lugar era precioso. —Ahora vengo. Voy avisar de que estamos aquí—Avanzó dos pasos y la seguí— ¡Liz! —Gritó—Quédate ahí, quietecita. 24